
(*) Publicado en Contramarcha, septiembre 2013

Los Qom, son un pueblo nativo que ha
vivido desde siempre en una amplia zona de la región del Gran Chaco, que abarca
Argentina, Bolivia y Paraguay.
Históricamente los Qom estaban organizados en familias extensas y se
movían en un vasto territorio donde
explotaban los recursos naturales. La caza, la pesca y la recolección de frutos
silvestres han sido la base de su sustento, y que en cierta medida, lo sigue
siendo en el presente.
La invasión de los conquistadores arrasó poblaciones
completas, como en toda América Latina, y los que sobrevivieron a las matanzas,
se enfrentaron a la campaña de someterlos en una suerte de braceros rurales de
la madera y para la producción de azúcar. Desde entonces –inicios de 1900-
fueron forzados a la sedentarización, a la desmembración, y, en los
desplazamientos para subsistir se añadieron a otras etnias, y continúan en su
andadura para seguir siendo.
En
la actualidad persiste un arcaico conflicto territorial de los qom en la
provincia de Formosa: a pesar de leyes y formales reconocimientos, la comunidad
de La Primavera
(Potae Napocna Navogoh) - reclama solamente 1.356 hectáreas que les
quedaron luego de usurpaciones y apropiaciones. Pues bien, esa mínima porción
de territorio también le fue arrebatada. El gobierno de la provincia de Formosa
–coincidente con el gobierno nacional- y en acuerdo con la Universidad
de Formosa, “inventó” que en las tierras de los qom se establecería un
Instituto de Investigación. Pero lo que debería haber tenido fines pedagógicos
implica para los qom obstáculos e complicaciones constantes ya que el gobierno
formoseño dispuso sitiar la zona impidiéndole a la comunidad el paso a la
laguna y obstruyendo sus actividades de pesca, caza y recolección. “La creación de este instituto universitario
desmontó un territorio que nosotros consideramos sagrado porque están los
recursos naturales que le dan subsistencia al pueblo indígena”, manifiesta
Félix Díaz de la comunidad La Primavera; además de imponerles y multiplicar
laberintos burocráticos alejados de la cultura indígena, por lo que terminan
siendo más impedimentos y trampas, que tienen como objetivo la exclusión de los
qom, para saquearles unas tierras de una provincia que tiene ¡¡72.066 km2!!
Desde hace ya unos años, vienen recurriendo a distintas formas de reclamo, reviviendo acampes, concentraciones, marchas, cortes de rutas… Las movilizaciones y denuncias que se desarrollaron en toda Argentina, llegaron a la Plaza de Mayo, donde acamparon con la pretensión que la presidenta Cristina Fernández viuda de Kirchner, los recibiera. Cosa que no hizo, a pesar que se acumularan muertes y víctimas de la represión, y de sospechosos atropellamientos, incluyendo abuelas y bebés, palizas y ataques, y el brutal asesinato de una joven qom de 15 años. Los organismos de derechos humanos no pro-gubernamentales, organizaciones de base, barriales, y estudiantiles entre otras, se solidarizaron decididamente con la lucha de los qom, y se conocieron entonces sus derechos y la denuncia del robo de sus tierras milenarias por el avance de la soja, de la minería y de los emprendimientos inmobiliarios.
En mayo de este
año, el Consejo Plurinacional Indígena que se reunió en Formosa con el objeto
de respaldar la lucha de los qom, estableció
como eje central el territorio y la avanzada del extractivismo (petróleo,
minería, agro-negocios, forestales e inmobiliarios) sobre territorios
campesinos e indígenas. Acueductos, carreteras, minas, planes inmobiliarios y
un sinfín de megaproyectos que invaden los territorios indígenas del país,
acompañados de estrategias de división, contrainsurgencia y represión abierta,
se fueron exponiendo. Todos los delegados, 300, sin excepción, coincidieron en
lo importante de unir sus resistencias para enfrentar el despojo.
“Las situaciones trágicas en territorios
indígenas se suceden sin que ningún nivel de gobierno le dé la magnitud que
corresponde. Es más sencillo lograr mantener esa realidad oculta”, comienza el texto. Puntualiza que en los últimos meses fueron muerto Natalia
Lila Coyipe (11 meses), Imer Flores (12 años) y Daniel Asijak (16 años), del
Pueblo Qom de Formosa y Chaco. “Todos muertos violentamente. Menores de edad,
como para ver que ya no hay contemplaciones de ningún tipo”, denuncia y
afirma: “Vivimos una nueva recolonización
del capitalismo global. Y trabajamos para sacarnos de encima un Estado que
sigue siendo colonial, que dos siglos después nos sigue excluyendo”.
Mientras continúan los balances electorales en
Argentina, donde todos los candidatos ganaron, y que tan similares suenan en
todos los escenarios donde se desarrolla el circo electoral, para que continúen
los representantes de los poderosos y las multinacionales, que se arrogan la
representatividad del pueblo aún cuando sea en la Antártida (¡¿?!), tal como lo manifestara la presidenta Cristina
Fernández viuda de Kirchner, y, agregaba
para su mayor gloria, que en Formosa, su partido, el Frente para la Victoria,
había obtenido un 63% de votos, sin la
aclaración debida que ese porcentaje fue conseguido por los “criollos” que
fueron establecidos en la provincia de Formosa con el otorgamiento de viviendas
y subsidios personalizados, como fuera advertido por el pueblo qom. Anotar a
modo de vuelo, que en la Comunidad La Primavera sólo hay 819 votantes!!
La Presidenta Fernández viuda de Kirchner, en el año
2010, manifestó sin que le temblara la voz, que apoyaría la actividad
petrolera, agregando los realidades del cultivo sojero, de la mega-minería, de
los acuerdos con Monsanto, etc., y en un irreverente tono de superioridad,
aconsejaba a los indígenas a ser “inteligentes” para ver el progreso (sic).
Resulta inmoral como mínimo, que la presidenta argentina, que no condenó nunca
los asesinatos de los indígenas, se refiera justamente a un pueblo que encara
una resistencia y una lucha contra políticas prepotentes, como si se tratara de
intelectualmente inmaduros.
Hace pocos años que el pueblo qom ha recuperado su nombre, se había extendido la denominación de “toba” que significa “cara de tonto”. La restitución de su identidad y su nombre está unida a la recuperación de sus tierras y, fundamentalmente, a su memoria colectiva. “Nuestra realidad es un tema de derechos humanos. Sin embargo, la relación que propone el Estado con los pueblos indígenas es sólo desde un enfoque de pobreza. Nos visibilizan sólo como objeto de asistencia, cuando somos sujetos de derechos políticos y territoriales.”
El Estado
argentino, implementa junto a los Estados provinciales, una política que revalida el
genocidio contra los pueblos originarios del país omitiendo derechos
ancestrales sobre las tierras que habitan, y favorecen a los grandes
terratenientes y a los grupos económicos agroexportadores.
Parece nomás, que la presidenta Fernández viuda de Kirchner, continúa en
la felonía de la conquista: “quitar la tierra para que no tenga suelo nuestro paso."