miércoles, 18 de agosto de 2010

EL PERONISMO PATAS ARRIBA; Por Luis Mattini



Me permito parafrasear a Eduardo Galeano porque parece que el peronismo es realmente ndestructible, inmortal, porque siempre encuentra la manera de renovarse y ahora esa manera es que los peronistas se han hecho gorilas y los gorilas peronistas.

Veamos, yo nunca fui peronista pero tampoco gorila, incluso con mucha frecuencia hice causa común con los peronistas contra los gorilas. Y puedo alardear de conocer a fondo a los peronistas y a los gorilas, porque me crié entre peronistas, familia, tios, tias, barrio ciudad donde el peronismo ganaba por el 70 por ciento de los votos, y luego, en el 55, sufrí la humillación de los gorilas. Después viví también la conversión de cientos de gorilas en peronistas, esos que el viejo caudillo llamó, no sin sus razones, “infiltrados”.

Porque aquí hablo de los gorilas “epidérmicos”, no los del Poder, o sea no de Rojas, Toranzo Montero, Aramburu, Repetto, La Nación, La Prensa, La Marina, etc...no, aquí hablo de los gorilas del “campo popular” Por ejemplo, los radicales, los, comunistas, los socialistas, todos preñados de estilo stalinista a pesar de condenar los crímenes de Stalin, o sea la mayor parte de los progres o de nuestro famoso despotismo ilustrado.

Porque la pequeñez mental y espiritual y la mediocridad que demostraron esos sectores en los años 55 al 60, hasta ahora no ha sido narrada. Confundían al peronismo con el fascismo, trataban a Eva Perón como prostituta advenediza, y a Perón como un demagogo apoyado por el “lumpenproletariado” y la baja clase media . En las discusiones que se armaban en la mesa familiar, en el club de barrio, en las fabricas, los peronistas explicaban por qué eran peronistas; “porque Perón nos dio trabajo”; porque Perón me dio la casa”; porque Perón nos dio dignidad” , “porque Perón sacó al país de la servidumbre” o “porque soy lo que soy gracias a Perón”, etc, a lo que esta izquierda beata les respondía, con un alarde de ética, que era mezquino apoyar a un político según servicios recibidos. Retengamos para mas tarde esa correcta respuesta de esos gorilitas.
Yo tuve suerte de formarme desde la adolescencia en un marxismo no gorila y tampoco de oportunismo properonsita; uno de sus mentores fue Silvio Frondizi quien rechazó la idea del carácter fascista del peronismo, y adoptó la denominación marxista de “bonapartismo”. Por otra parte tuve un compañero alemán que había sido militante con los espartaquistas y él definía muy claramente: el fascismo y el nazismo fueron producto del gran capital en su fase imperial apoyándose en las clases medias empobrecidas y el llamado “lumpenproletariado”; en cambio el peronismo, según este alemán, era la representación del proyecto de burguesía nacional apoyado en el proletariado industrial.
Unos años después, con el surgimiento de la revolución cubana, una parte de esa izquierda gorila, descubrió “el ser nacional”, y lo identifico con el peronismo. Eso fue coincidente con otros gorilas que provenían del catolicismo y que también descubrieron que el “pueblo era peronista”. Plantearon entonces que el carácter de la revolución en Argentina pasaba por canalizar el peronismo a pesar de Perón. Constituyeron una parte de la ola revolucionaria de los sesentas que haría su eclosión en los setentas unificados bajo la denominación Montoneros.
Si vamos a categorias de las llamadas ciencias sociales, digamos que cambiaron el marxismo por el populismo stalinista, dejaron de ser gorilas para convertirse en peronistas y ello les armó para tomar el lugar del despotismo ilustrado.

Nadie les quita el derecho a intentarlo, intentar, como trató J.W,.Cooke, de transformar al peronismo en la fuerza revolucionaria de la Argentina; pero ocurre que la historia demostró que el peronismo es Perón y que esos revolucionarios no lograron ser sus herederos, porque Perón, como Fidel, como todos los caudillos, no dejó herederos. Por otra parte la pretendida Burguesia Nacional --que hubiera justificado la politica “nacional y popular” de que tanto hacen gala los ex marxistas—no llegó a constituirse como proyecto, desapareció del mapa, una parte fue devorada por el propio desarrollo capitalista y otra se incorporó al gran capital. Repito: se consolidó el imperio, por lo tanto no existe la burguesía nacional. O sea Perón, aparte de estar muerto, ya no tiene razón de ser. Porque incluso ya no tienen razón de ser los partidos políticos en su antigua función de ser representantes de determinadas clases. Por eso es que hoy en día, el peronismo pasó a tener los dirigentes más inverosímiles, desde un Menem que desarmó el proyecto de país de Perón, pasando por administradores de grandes intereses como Duhalde, hasta los puestos por las circunstancias como los Kirchner, con el rasgo curioso, insistimos, que tradicionales nombres del peronismo pasaron a ser gorilas y los gorilas a peronistas:

Entonces hoy me encuentro con esos viejos gorilas, que como dije hace décadas descubrieron el “ser nacional” que me acusan de gorila por no estar de acuerdo con este gobierno y me previenen contra la “derecha” gorila en la que figuran indiscutidos peronistas como Rodríguez Saa, Duhalde, Romero Felix, etc.... Es curioso, estos que me hostigan casi sin excepción se trata de viejos amigos que hoy se benefician en algo con la política de este gobierno. Y es sorprendente, porque en lo que a mi respecta, pocas veces he estado mejor, empleo seguro y buen sueldo. Si es por eso yo debería ser el primer kirchnerista., Claro tampoco estaba mal en aquellos años sesenta y no me hice frondizista ni radical del pueblo. Claro, ni yo ni Reino, ni Axel, ni Santucho, nos hicimos guevaristas porque ganábamos mal en la fábrica. Claro que puedo alegrarme de que el Estado Nacional esté al día con los salarios, gracias a una bonanza económica excepcional, que salgan leyes de merecido respecto como las de matrimonio gay, que se continúen con los juicios, etc....pero ocurre que en el camino tropiezo con cartoneros,
Fijese que el actual gobierno, tiene cada vez más apoyo de la clase media tradicionalmente gorila, empleados estatales, jubilados del sistema judicial, estatal o incluso una parte importante del profesorado, que cobran regularmente y más de lo tradicional, pequeños empresarios o comerciantes que logran vivir mas o menos decentemente del turismo o de ciertas modas editoriales, marginados por sus elecciones sexuales beneficiados por leyes avanzadas, y...por supuesto, la inmensa mayoría de los Organismos de Derechos Humanos que están embelezados por los eternos juicios a los militares por crímenes de la dictadura y que parecen creer que con eso se cumple el sueño de los setentistas. O sea la acción de los militantes de derechos humanos se ha transformado en un fin en si mismo, por lo tanto cuanto más se dilaten los juicios mejor será porque si esto se termina no sabrán que hacer de su tiempo ni de qué vivir. De allí es que la Memoria se ha transformado en centro de actividad. Al desaparecer motivos de lucha, porque parece que el gobierno ha creado el reino de la justicia social, los que nos siguen sólo pueden ocupare de la Memoria. En vez de abrir locales partidarios , asociaciones barriales, clubes de pelea, casas operativas, en fin lo que sea necesario para enfrentar la injusticia social presente, se abren casas de la memoria para recordar el dolor de la injusticia pasada.
En definitiva, la metamorfosis es impresionante: el despotismo ilustrado gorila de los años sesenta, se ha peronizado y ha adquirido forma de populismo ilustrado, es el principal sostén ideológico del actual gobierno. Como populistas ilustrados, no les preocupa el modelo productivo inaugurado por Menem, continuado por De La Rua y afirmado por los dos últimos gobiernos actuales que amenaza con la dependencia alimentaria y es fabricante de pobreza, que el gobierno se esfuerza por paliar mediante a planes sociales y que lo podrá aliviar sólo mientras dure esta bonanaza. Porque este despotismo ha copado el aparato ideológico, reescribe la historia, no lo digo como metáfora, lo digo literal, la escribe en el papel de nuevo, no es que la hace, la reescribe en diversas formas de culto a la Memoria y todo ello les redunda en un aceptable modo de vida con casa , vestido y comida asegurados...ah... también los alimentos espirituales satisfechos; Cuerpos culturales, Universidades , Medios de Comunicación y editoriales a disposición.
Bueno, lo que si parece verse es que esa masa de beneficiados por el actual gobierno que manipula el aparato ideológico no son peronistas, sino ex gorilas disfrazados; la gran incógnita es, ¿Qué pasará con el peronismo, digo, con esos miles de personas que dicen “yo soy peronista de Perón”?

1 comentario:

Iguazu dijo...

Hola,

Me ha gustado tu nota, aunque siempre me ha costado entender la dimensión
otorgada en Argentina a Perón. Una figura que, desde la perspectiva
española, me parece más asimilable al fascismo, tanto en términos
ideológicos –incluyendo sus rasgos de obrerismo populista, que también se
encuentran en Franco y Mussolini- como de su propia trayectoria política
(por ejemplo, el impulso al final de su vida de la triple A).

No obstante, estoy en desacuerdo con una cuestión colateral que comentas
y que- a modo casi de muletilla- he leído en anteriores textos tuyos.
Concretamente, cuando mencionas a los organismos de DDHH y su afán de ver
cumplir a través de los juicios a los genocidas los “sueños de los
setentistas”.

Desde luego comparto la crítica al rol oficialista asumido por una gran
parte de estos organismos en los últimos años, con clamorosas
protagonistas pero también con honrosas excepciones. Ahora bien, asimilar
la lucha de décadas contra la impunidad a una suerte de voluntad de
realización de los sueños perdidos de revolución de toda una generación me
parece una interpretación –cuanto menos- simplificadora.

A modo de contraste, en el último año se ha generado en España como
supongo conoces un notable debate social y político en torno a la
posibilidad de abrir los juicios por las víctimas del franquismo. Un
debate que surge en primer lugar ante la reivindicación de los familiares
de desenterrar a los miles de enterrados en fosas anónimas y que cobra
nuevo impulso tras la fallida ley de memoria histórica y sobre todo la
causa abierta por el juez Garzón,

Dejando a la derecha aparte, que naturalmente se opone a todo esto, las
posiciones son diversas: desde los que plantean limitar la lucha al
derecho a localizar a los familiares, a lo que planteamos un debate más
amplio en torno al franquismo y la “modélica” transición. Pues bien, el
mero planteamiento de este debate pone de manifiesto los límites de un
Estado cuyos cimientos actuales se basaron en un genocidio, entendiendo
por tal –en la interpretación de Daniel Feierstein que me parece acertada-
como un proceso de exterminio de un grupo de población con el objetivo
último de potenciar una reorganización de las relaciones sociales dirigida
a suprimir posibilidades alternativas de autonomía. En este caso, de las
potencialidades de transformación social planteadas por anarquistas, POUM
y otros grupos en el marco de la II república.

Lógicamente, este es un debate muy complejo que conllevaría discutir temas
como las relaciones entre juicios y Justicia, o el sentido del Estado
entre otras. En todo caso, aunque sólo fuera para combatir la impunidad y
conseguir justicia para los desaparecidos valdría la pena esta lucha. Sin
falsas ilusiones ni retornos imposibles de sueños perdidos, pero siendo
conscientes de que la lucha contra la impunidad supone remover la “paz de
los cementerios” pero, asimismo, cuestionar la estructura del poder
actualmente existente.

Y por ello, reiterando mi acuerdo con las críticas a determinados
organismos de DDHH, me parece que no se puede simplificar sobre esta
cuestión. Aunque sólo sea por respeto a aquellos, como Julio López y
Silvia Suppo, que se jugaron la vida en este empeño.

Un saludo,

Fernando