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viernes, 6 de abril de 2012

La carta de Dimitris Christoulas

Esta es parte de la carta encontrada en los bolsillos del anciando que puso fin a su vida en plena vía pública frente al parlamento griego:

“El Gobierno de Tsolakoglou ha aniquilado toda posibilidad de supervivencia para mí, que se basaba en una pensión muy digna que yo había pagado por mi cuenta sin ninguna ayuda del Estado durante 35 años. Y dado que mi avanzada edad no me permite reaccionar de otra forma (aunque si un compatriota griego cogiera un kalashnikov, yo le apoyaría) no veo otra solución que poner fin a mi vida de esta forma digna para no tener que terminar hurgando en los contenedores de basura para poder subsistir.

Creo que los jóvenes sin futuro cogerán algún día las armas y colgarán boca abajo a los traidores de este país en la plaza Syntagma, como los italianos hicieron con Mussollini en 1945″.

sábado, 9 de octubre de 2010

Las Madres pueden ser memoria, pero no historia

Por Luis Mattini

Para la izquierda formal, esa que en los setentas fue pasiva y critica del proyecto revolucionario que encaramos y para muchos de las nuevas generaciones la Presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini es la memoria de esa época, y por cierto lo es desde el punto de vista de la denuncia de la atrocidades de los militares, o sea los crímenes de guerra. Eso explica el lamentable hecho de que casi todo el recuerdo que viene de la posterioridad inmediata a los hechos, es la memoria de la muerte. La parte negativa de esa visión limitada, parcial, es que estamos llenando a La Argentina de museos de la memoria que parecen Panteones de la muerte

La parcialidad consiste en que la inmensa obra de denuncias llevada a cabo por la organización Madres de Plaza de Mayo es muy importante y parte insustituible de la historia, pero no es toda la historia, mucho menos la más rica y pedagógica. Porque la parte mas importante de esa historia, es la parte vital, la que deja enseñanzas para el presente y futuro, es la que habla de la vida, de la rebeldía, de la pasión por la lucha, de la alegría de la militancia, de la felicidad que provee el acto de libertad; también de la inteligencia y la desinteligencia de los proyectos, quiero decir de los aciertos y errores.

La ferocidad y la brutalidad de los militares no se debió a una especial patología en el cuerpo castrense, ni a nuestros errores, sino precisamente a nuestros aciertos. En efecto, la creciente fuerza del movimiento popular, del cual fuimos parte especialmente activa, preocupó mucho a los poderes de modo tal que establecieron sólidos planes represivos para defender los privilegios puestos bajo real amenaza. Nuestro principal acierto fue esa decisión de lucha y la puesta en práctica, la acción. Nuestro principal error fue la subestimación de la fuerza del enemigo, la sobreestimación de nuestras propias fuerzas y no haber advertido a tiempo que la dureza de la represión obedecía a una estrategia bien racional y definida, la que fue elaborada por la Escuela Francesa, mientras nosotros nos habíamos preparado para resistir la doctrina de la llamada Escuelas de las Américas, ello, dicho sea de paso, por haber compartido con el ex campo socialista, la visión unilateral de un imperialismo centrado en los EE.UU.

De todo eso, Hebe no puede hablar, porque según ella misma lo ha dicho, en ese tiempo se dedicaba a la cocina. En cambio hay decenas de compañeras sobrevivientes, ex presas o ex exiliadas, de la edad de Hebe y centenares de la edad de sus hijos, que pueden hablar porque fueron activas, armadas y no armadas. Mujeres que, fieles a la época del hacer, hacían. No amenazaban: actuaban y después hablaban, a veces para explicar lo hecho, y sólo si era necesario. Ellas son la memoria completa, y sin embargo muy pocos le preguntan a ellas. Las nuevas generaciones no las interrogan porque no saben, porque el monopolio de esa información lo ha institucionalizado la organización que preside Hebe y lo está malversado. A los demás, a los testigos observadores de esa época, no se les pregunta a fondo porque puede ser incómodo la respuestas al interrogante “¿Y vos que hacías en ese tiempo?”

Por otra parte hay también algunos protagonistas que no quieren hablar por diversos motivos, algunos legítimos y otros por miedo al que dirán y hasta hay quienes no pueden explicar en forma racional qué pensaban en esa pasión de la lucha, no porque sean tontos, sino porque la evidencia de los hechos no necesitaba discursos.

Por ejemplo, una de las cosas que Hebe no sabe, es que nosotros, los del PRT-ERP, y gran parte de setentistas aliados, nos planteamos una política de ruptura caracterizada por la acción, incluida la acción armada. Y eso implicó una profunda discusión ideológica porque rompía el concepto de militancia tradicional y que es más o menos el que se ha retomado hoy en día. O sea, la inmensa mayoría de esos militantes que desfilan bien uniformados por las calles que les marca el gobierno, no tienen ni siquiera idea de que existe un concepto de ruptura y que el mismo no consiste en cascotear a la policía precisamente y que no se trata de democracia o dictadura. Se trata de una actitud, una decisión de los revolucionarios, una de las enseñanzas básicas del Che de la cual no me consta que hablen los teóricos que dan cursos en la Universidad de Madres: Elegir el terreno de lucha.

. En efecto, nosotros no elegimos la lucha armada porque no teníamos otro remedio. La nuestra, justa o errónea, fue una opción consciente y muy debatida y consistía de hecho en una ruptura. Las nuevas generaciones deben saber también, que el Estado de Derecho y el sistema político llamado democracia, no es un invento de ahora. La mayor parte de esos años que luchamos funcionaba el sistema judicial, por lo que, en muchos caso, nuestros compañeros fueron juzgados por violar la ley. Sobre todo en los primeros tiempos, durante la dictadura de Lanusse. En tales casos los compañeros en el banquillo de los acusados, solían pedir la palabra expresando el juicio de ruptura, es decir que no aceptaban ese tribunal y se declaraban prisioneros de guerra y acogiéndose al Convenio de Ginebra.

Claro, los maduros testigos de la época, los que nos acusaban de foquistas, se sonríen con conmiseración de esa “ingenuidad”, o peor, de ese “infantilismo” nuestro de aquellos tiempos. Lo que no se tiene en cuenta, es que ese compañero nuestro jugado en una política de ruptura, estaba siendo juzgado no por la contravención de cortar la Panamericana para reclamar por un aumento de salarios, perjudicando a la población, sino por intentar asaltar militarmente una comisaría o un cuartel para tomar el poder y cambiar el sistema de raíz, enfrentándose con profesionales armados, evitando arriesgar a la población civil. El proyecto de toma del poder, no buscaba torcer la voluntad de los jueces, sino crear un nuevo sistema de justicia. Esa era la “pequeña” diferencia con la actual actitud de Hebe. Nuestras compañeras no hubieran amenazado en un discurso ocupar los tribunales para forzar la decisión de los jueces, no, de ninguna manera, ellas primero, antes de hablar, hubieran tomado el Palacio en serio, después quizás habrían hecho una asamblea para ver cómo continuar.

Además, otra de las cosas que esa forma limitada, parcial, de esos del recuerdo de aquellos años, oculta, es la acción concreta, vital y sobre todo prioritaria, en pos de la justicia social. Nuestros compañeros no amenazaban asaltar los tribunales para ayudar a resolver un conflicto de poderes a favor del gobierno, no, nuestros compañeros reservaban esas energías para asaltar camiones de alimentos, para hacer justicia social en concreto repartiendo entre los necesitados, llamando a la acción con el ejemplo, no con el discurso.

Insisto, fueron años de política de ruptura, de acción. No de discursos. Y lo fueron por diversas razones, pero entre la más importante, porque había disposición para tomar esa decisión militante por parte de cientos de chicas y muchachos. Hoy no se puede plantear la ruptura porque esa disposición no parece estar, quizas porque las camisetas, las banderas y los uniformes de Guevara, hayan tapado sus palabras y los muchachos que desfilan a diario por la avenida de mayo no tienen ni idea de este asunto y estén convencidos de que ese es el camino del Che. O quizás sea cuestión de ver más de cerca y discutirlo.

En todo caso lo que es objetivo es que no estamos frente a una política de ruptura, por lo tanto, amenazar con actos de ruptura sin cumplirlos, es puro discurso, es la negación de los setentas, de hacer de la palabra hechos; o sea es repetir la práctica de la izquierda tradicional que se la pasó décadas amenazando con tomar el poder e hizo de ese discurso un modus vivendi.

miércoles, 18 de agosto de 2010

EL PERONISMO PATAS ARRIBA; Por Luis Mattini



Me permito parafrasear a Eduardo Galeano porque parece que el peronismo es realmente ndestructible, inmortal, porque siempre encuentra la manera de renovarse y ahora esa manera es que los peronistas se han hecho gorilas y los gorilas peronistas.

Veamos, yo nunca fui peronista pero tampoco gorila, incluso con mucha frecuencia hice causa común con los peronistas contra los gorilas. Y puedo alardear de conocer a fondo a los peronistas y a los gorilas, porque me crié entre peronistas, familia, tios, tias, barrio ciudad donde el peronismo ganaba por el 70 por ciento de los votos, y luego, en el 55, sufrí la humillación de los gorilas. Después viví también la conversión de cientos de gorilas en peronistas, esos que el viejo caudillo llamó, no sin sus razones, “infiltrados”.

Porque aquí hablo de los gorilas “epidérmicos”, no los del Poder, o sea no de Rojas, Toranzo Montero, Aramburu, Repetto, La Nación, La Prensa, La Marina, etc...no, aquí hablo de los gorilas del “campo popular” Por ejemplo, los radicales, los, comunistas, los socialistas, todos preñados de estilo stalinista a pesar de condenar los crímenes de Stalin, o sea la mayor parte de los progres o de nuestro famoso despotismo ilustrado.

Porque la pequeñez mental y espiritual y la mediocridad que demostraron esos sectores en los años 55 al 60, hasta ahora no ha sido narrada. Confundían al peronismo con el fascismo, trataban a Eva Perón como prostituta advenediza, y a Perón como un demagogo apoyado por el “lumpenproletariado” y la baja clase media . En las discusiones que se armaban en la mesa familiar, en el club de barrio, en las fabricas, los peronistas explicaban por qué eran peronistas; “porque Perón nos dio trabajo”; porque Perón me dio la casa”; porque Perón nos dio dignidad” , “porque Perón sacó al país de la servidumbre” o “porque soy lo que soy gracias a Perón”, etc, a lo que esta izquierda beata les respondía, con un alarde de ética, que era mezquino apoyar a un político según servicios recibidos. Retengamos para mas tarde esa correcta respuesta de esos gorilitas.
Yo tuve suerte de formarme desde la adolescencia en un marxismo no gorila y tampoco de oportunismo properonsita; uno de sus mentores fue Silvio Frondizi quien rechazó la idea del carácter fascista del peronismo, y adoptó la denominación marxista de “bonapartismo”. Por otra parte tuve un compañero alemán que había sido militante con los espartaquistas y él definía muy claramente: el fascismo y el nazismo fueron producto del gran capital en su fase imperial apoyándose en las clases medias empobrecidas y el llamado “lumpenproletariado”; en cambio el peronismo, según este alemán, era la representación del proyecto de burguesía nacional apoyado en el proletariado industrial.
Unos años después, con el surgimiento de la revolución cubana, una parte de esa izquierda gorila, descubrió “el ser nacional”, y lo identifico con el peronismo. Eso fue coincidente con otros gorilas que provenían del catolicismo y que también descubrieron que el “pueblo era peronista”. Plantearon entonces que el carácter de la revolución en Argentina pasaba por canalizar el peronismo a pesar de Perón. Constituyeron una parte de la ola revolucionaria de los sesentas que haría su eclosión en los setentas unificados bajo la denominación Montoneros.
Si vamos a categorias de las llamadas ciencias sociales, digamos que cambiaron el marxismo por el populismo stalinista, dejaron de ser gorilas para convertirse en peronistas y ello les armó para tomar el lugar del despotismo ilustrado.

Nadie les quita el derecho a intentarlo, intentar, como trató J.W,.Cooke, de transformar al peronismo en la fuerza revolucionaria de la Argentina; pero ocurre que la historia demostró que el peronismo es Perón y que esos revolucionarios no lograron ser sus herederos, porque Perón, como Fidel, como todos los caudillos, no dejó herederos. Por otra parte la pretendida Burguesia Nacional --que hubiera justificado la politica “nacional y popular” de que tanto hacen gala los ex marxistas—no llegó a constituirse como proyecto, desapareció del mapa, una parte fue devorada por el propio desarrollo capitalista y otra se incorporó al gran capital. Repito: se consolidó el imperio, por lo tanto no existe la burguesía nacional. O sea Perón, aparte de estar muerto, ya no tiene razón de ser. Porque incluso ya no tienen razón de ser los partidos políticos en su antigua función de ser representantes de determinadas clases. Por eso es que hoy en día, el peronismo pasó a tener los dirigentes más inverosímiles, desde un Menem que desarmó el proyecto de país de Perón, pasando por administradores de grandes intereses como Duhalde, hasta los puestos por las circunstancias como los Kirchner, con el rasgo curioso, insistimos, que tradicionales nombres del peronismo pasaron a ser gorilas y los gorilas a peronistas:

Entonces hoy me encuentro con esos viejos gorilas, que como dije hace décadas descubrieron el “ser nacional” que me acusan de gorila por no estar de acuerdo con este gobierno y me previenen contra la “derecha” gorila en la que figuran indiscutidos peronistas como Rodríguez Saa, Duhalde, Romero Felix, etc.... Es curioso, estos que me hostigan casi sin excepción se trata de viejos amigos que hoy se benefician en algo con la política de este gobierno. Y es sorprendente, porque en lo que a mi respecta, pocas veces he estado mejor, empleo seguro y buen sueldo. Si es por eso yo debería ser el primer kirchnerista., Claro tampoco estaba mal en aquellos años sesenta y no me hice frondizista ni radical del pueblo. Claro, ni yo ni Reino, ni Axel, ni Santucho, nos hicimos guevaristas porque ganábamos mal en la fábrica. Claro que puedo alegrarme de que el Estado Nacional esté al día con los salarios, gracias a una bonanza económica excepcional, que salgan leyes de merecido respecto como las de matrimonio gay, que se continúen con los juicios, etc....pero ocurre que en el camino tropiezo con cartoneros,
Fijese que el actual gobierno, tiene cada vez más apoyo de la clase media tradicionalmente gorila, empleados estatales, jubilados del sistema judicial, estatal o incluso una parte importante del profesorado, que cobran regularmente y más de lo tradicional, pequeños empresarios o comerciantes que logran vivir mas o menos decentemente del turismo o de ciertas modas editoriales, marginados por sus elecciones sexuales beneficiados por leyes avanzadas, y...por supuesto, la inmensa mayoría de los Organismos de Derechos Humanos que están embelezados por los eternos juicios a los militares por crímenes de la dictadura y que parecen creer que con eso se cumple el sueño de los setentistas. O sea la acción de los militantes de derechos humanos se ha transformado en un fin en si mismo, por lo tanto cuanto más se dilaten los juicios mejor será porque si esto se termina no sabrán que hacer de su tiempo ni de qué vivir. De allí es que la Memoria se ha transformado en centro de actividad. Al desaparecer motivos de lucha, porque parece que el gobierno ha creado el reino de la justicia social, los que nos siguen sólo pueden ocupare de la Memoria. En vez de abrir locales partidarios , asociaciones barriales, clubes de pelea, casas operativas, en fin lo que sea necesario para enfrentar la injusticia social presente, se abren casas de la memoria para recordar el dolor de la injusticia pasada.
En definitiva, la metamorfosis es impresionante: el despotismo ilustrado gorila de los años sesenta, se ha peronizado y ha adquirido forma de populismo ilustrado, es el principal sostén ideológico del actual gobierno. Como populistas ilustrados, no les preocupa el modelo productivo inaugurado por Menem, continuado por De La Rua y afirmado por los dos últimos gobiernos actuales que amenaza con la dependencia alimentaria y es fabricante de pobreza, que el gobierno se esfuerza por paliar mediante a planes sociales y que lo podrá aliviar sólo mientras dure esta bonanaza. Porque este despotismo ha copado el aparato ideológico, reescribe la historia, no lo digo como metáfora, lo digo literal, la escribe en el papel de nuevo, no es que la hace, la reescribe en diversas formas de culto a la Memoria y todo ello les redunda en un aceptable modo de vida con casa , vestido y comida asegurados...ah... también los alimentos espirituales satisfechos; Cuerpos culturales, Universidades , Medios de Comunicación y editoriales a disposición.
Bueno, lo que si parece verse es que esa masa de beneficiados por el actual gobierno que manipula el aparato ideológico no son peronistas, sino ex gorilas disfrazados; la gran incógnita es, ¿Qué pasará con el peronismo, digo, con esos miles de personas que dicen “yo soy peronista de Perón”?

domingo, 11 de enero de 2009

Éxito total del Primer Festival Mundial de la Digna Rabia, celebrado en México



“OTRO MUNDO, OTRO CAMINO, ABAJO Y A LA IZQUIERDA” SON POSIBLES

Jaime Pastor

Después de 4 días en la ciudad de México, un multitudinario fin de año en el Caracol de Oventic y 4 jornadas màs en San Cristóbal de las Casas concluyó el pasado 5 de enero el Primer Festival Mundial de la Digna Rabia, convocado por el EZLN en el 15 aniversario de su irrupción pública, habiendo reunido varios miles de personas procedentes de distintos lugares de México y de muy diversos rincones del planeta Tierra. Durante todos esos días fueron muchas las actividades de todo tipo a las que pudimos asistir, no faltando entre ellas las manifestaciones de solidaridad con el pueblo palestino en la misma ciudad donde se celebró el evento, reflejadas también con especial emotividad por el mensaje que envió John Berger a este Encuentro (1). Leer más en....