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lunes, 27 de diciembre de 2010

El huracán Obama queda sólo en brisa; por Roberto Montoya


El presidente, como marca, ya no vende. El “yes, we can” se transformó rápidamente en un “no, we can´t”

Falta todavía casi un mes para que se cumpla el segundo aniversario de la llegada de Barack Obama al poder, pero el presidente estadounidense ya parece un fantasma que deambula desorientado por los pasillos de la Casa Blanca. El vuelo de Superman Obama fue muy corto, demasiado, o tal vez ni hubo vuelo alguno. Intentó despegar y hacer despegar a su país y mejorar el mundo pero no lo logró. La marca Obama ya no vende. El “yes, we can” se transformó rápidamente en un “no, we can´t”.

Tras la dura derrota electoral que el Partido Demócrata sufrió en noviembre, perdiendo su mayoría en la Cámara de Representantes y manteniéndola por escasísimo margen en el Senado, Obama parece haber terminado por tirar la toalla. Desoyendo a las corrientes de izquierda y centro de su partido, el presidente ha decidido poner, una vez más, su otra mejilla al Partido Republicano.
Uno de los últimos ejemplos de esa actitud dialogante se vio hace pocos días, cuando Obama cedió ante la presión republicana, aceptando un cambio vital en su reforma fiscal, una de sus más importantes promesas electorales. El presidente acordó prorrogar dos años más el recorte en los impuestos a aquellos que ganan más de 250.000 dólares al año, una medida aprobada por George W. Bush y que concluía este año. La reforma incluye una reducción de 120.000 millones de dólares en las cotizaciones a la Seguridad Social, lo que debilitará aún más a esta institución y que en un plazo no muy lejano puede suponer su privatización total.
Muchos demócratas entienden que esas, y muchas otras concesiones tributarias a los ricos, suponen millones de dólares de aumento en la deuda pública, millones que podrían dedicarse a la creación de empleo. Obama, que ha intentado vender la reforma como un éxito, mostrando sólo aquellos aspectos positivos que indudablemente también tiene, ha tenido una fuerte oposición interna dentro del Partido Demócrata.
Prueba de ello es que mientras 139 congresistas demócratas votaron a favor de la reforma y 112 en contra, en las filas republicanas fueron 138 los que votaron a favor, y sólo 36 en contra.
Otra de las promesas electorales estrella de Obama, la reforma sanitaria, sigue perdiendo fuelle. Si ya en el camino hacia su aprobación había sufrido tantos cambios que la descafeinaron e hicieron irreconocible de su idea original, en el plano legal sigue encontrando más y más obstáculos en su camino.

Un juez federal del estado de Virginia ha dejado sin efecto días atrás una parte clave de la reforma sanitaria, al considerarla inconstitucional. Según el juez Henry Hudson “el Gobierno no puede obligar a los ciudadanos a comprar seguros bajo la amenaza de ser sancionados”. Como suele suceder en Estados Unidos, este juez es copropietario de una empresa consultora de los republicanos, Campaign Solutions, de la cual es cliente Sarah Palin, ex candidata a la presidencia y actualmente líder del Tea Party, la corriente ultra del Partido Republicano.
Sarah Palin, al igual que otros sectores republicanos, entre los que se encuentra el propio Eric Cantor, nuevo líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, están promoviendo la llamada Enmienda de Revocación, que, de prosperar en las dos Cámaras, permitiría derogar cualquier ley federal, entre ellas la reforma sanitaria, siempre que cuente con el voto de dos terceras partes de los estados de la Unión.
Los republicanos, eufóricos por su reciente triunfo electoral, están dispuestos a redoblar su ofensiva en los dos años de mandato que le quedan a Obama, quien ha perdido totalmente la iniciativa.
Los golpes sufridos por Obama a sus ideas originales de reformas sanitaria y fiscal, se suman a los fracasos en numerosos otros flancos. El presidente no ha logrado hasta ahora apoyos para legalizar a los once millones de inmigrantes indocumentados que hay en Estados Unidos, otra de sus grandes promesas electorales.

El 11 de enero próximo, se cumplirán nueve años desde la llegada de los primeros prisioneros a Guantánamo y Obama ha fracasado hasta ahora en su propósito de cerrar ese ilegal centro de detención. Ya es un secreto a voces que el Gobierno prepara una ley que le permitiría mantener sin cargos y por tiempo indefinido, a 48 de los 174 prisioneros que aún permanecen allí.
El tema de los derechos humanos no ha conocido avances desde la llegada al poder de Obama. Todavía sigue la Patriot Act (Ley Patriota), que permite al Estado acciones de Gran Hermano sobre sus ciudadanos, sin necesidad de autorización judicial, mientras se considera delito la revelación por parte de organizaciones civiles como Wikileaks de miles y miles de documentos probatorios de los crímenes que sigue cometiendo el Ejército estadounidense en Irak o Afganistán, o de las conspiraciciones, chantaje y espionaje que desarrollan a diario las embajadas de Estados Unidos en todo el mundo.
Esos documentos demuestran que tanto las fuerzas armadas, como los servicios de Inteligencia y diplomáticos estadounidenses, siguen actuando bajo la Administración Obama como lo hacían con Bush. El gobierno busca ahora la forma de juzgar a la cabeza visible de Wikileaks, Julian Assange, bajo la Ley de Espionaje de 1917, creada por otro presidente demócrata, Woodrow Wilson, para castigar a cualquier ciudadano que se atreviera a criticar públicamente la entrada de Estados Unidos en la I Guerra Mundial.

En su discurso navideño Obama pudo apenas mostrar dos logros reales: que gracias al voto de 12 republicanos moderados el Senado votará a favor del nuevo acuerdo de desarme nuclear con Rusia (Start), y la abolición de la ley que prohibía a los militares reconocer su homosexualidad.
Obama ha ido perdiendo terreno y todo permite prever que esta tendencia se pronunciará aún más a partir de enero, cuando las dos cámaras reflejen la nueva relación de fuerzas parlamentaria y los republicanos la usen para boicotear toda iniciativa del Gobierno, con la vista puesta en las elecciones presidenciales de noviembre de 2012.
El huracán Obama ha perdido potencia y se ha quedado en una simple brisa.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Obama torpedeado por la derecha; por Roberto Montoya


Tras la autocrítica presidencial por la paliza electoral, el nuevo líder republicano en la Cámara de Representantes, John Boeghner, advirtió que condicionará la agenda y el rumbo del gobierno en los próximos dos años.

Sólo han pasado 18 meses desde la llegada de Barack Obama al poder y el 52% de votos que lo aupó a la Casa Blanca parece haber desaparecido. Los estadounidenses lo castigaron en las urnas en la primera oportunidad que tuvieron, en las elecciones legislativas de medio mandato que tuvieron lugar el martes pasado.
El Partido Demócrata perdió 60 escaños en la Cámara de Representantes, quedando en minoría, y aunque logró mantener su mayoría en el Senado sólo por la mínima, ha perdido también allí seis escaños, además de diez gobernaciones. Es la derrota más grave sufrida por un presidente en toda la historia de Estados Unidos, sólo comparable con la que sufrió otro demócrata, Bill Clinton, en 1994.
Desde 1928 los republicanos no habían conseguido una victoria semejante en este tipo de elecciones.
“Esta paliza me deja claro lo importante que es para un presidente salir de la burbuja de la Casa Blanca”, dijo Barack Obama. “Como presidente, acepto la responsabilidad”, añadió. Si resulta extraño escuchar a un jefe de Estado reconocer sus errores de una manera tan rotunda, más aún es que haya hecho su mea culpa cuando todavía no había terminado siquiera la votación en gran parte de los comicios electorales. Y fue lo que hizo Barack Obama, para asombro de los periodistas que fueron convocados mucho antes de lo que pensaban a su conferencia de prensa.
Tal como se preveía, el opositor Partido Republicano asestó un duro golpe al Gobierno Obama y amenaza ahora con utilizar su amplia mayoría en la Cámara de Representantes para echar por tierra algunas de las reformas estrellas de Obama, entre las cuales está la reforma sanitaria. Los congresistas están exultantes por poder boicotear desde sus escaños cuanta iniciativa intente llevar adelante el presidente, tanto en temas nacionales como internacionales.
El nuevo presidente de la Cámara de Representantes, John Boeghner, ya ha calificado de “monstruosa” la reforma sanitaria recientemente aprobada, asegurando que “se cambiará de rumbo”. Un cambio que podría afectar también a la lucha contra el cambio climático, a los intentos de Obama por cerrar la prisión de Guantánamo, a los planes de desarme nuclear con Rusia, a la política hacia Irán u otras acciones clave proyectadas por la actual Administración. El hecho de no haber logrado la mayoría en el Senado dificultará por ahora que la ofensiva republicana pueda ser completa, ya que sus propuestas o un eventual impeachment al presidente, requieren del visto bueno de la Cámara alta.
La agresiva campaña del Partido Republicano y especialmente de su creciente corriente ultramontana, la del Tea Party, ha dado sus resultados. Al menos 16 de los congresistas republicanos ahora elegidos, al igual que seis senadores y seis gobernadores, eran candidatos propuestos por el Tea Party liderado por Sarah Palin.
A la crisis económica que le ha recortado sus márgenes de acción y a la división interna del Partido Demócrata existente desde el inicio del mandato de Obama, debe sumarse otro factor negativo que influyó en su derrota electoral: la decisión del Tribunal Supremo de levantar las limitaciones existentes a las empresas privadas para financiar las campañas de los candidatos. Los poderosos lobbies afectados por algunas de las reformas y proyectos planteados por los demócratas apostaron fuerte en esta ocasión. Y los ciudadanos han demostrado mayoritariamente que no quieren en ningún caso que aumente el papel del Estado y el gasto público en desmedro de los intereses privados.
Parece claro que, a pesar de que es todo el Partido Demócrata el que sale derrotado con este resultado electoral, más derrotada aún queda su corriente más de izquierda, el Progressive Caucuss. Obama, lejos de escuchar sus reclamos para que radicalice sus posiciones y termine con sus ambigüedades, se apoyará previsiblemente más en las líneas moderadas y centristas de su partido, en un intento por conectar con los deseos mostrados por los ciudadanos con sus votos.
No es casual el ramo de olivo que tendió rápidamente Obama al Partido Republicano. “Ningún partido tendrá la capacidad de dictar qué hacer, tenemos que buscar áreas de consenso en los principales desafíos que tiene planteados el país”, dijo Obama, añadiendo: “Estoy ansioso por sentarme con miembros de los dos partidos”.
Esas declaraciones, recibidas por los republicanos como una muestra de la debilidad en la que ha quedado el partido gobernante, van en un sentido antagónico al que hasta ahora postulaba el Progressive Caucus. Para este, el presidente, con su talante extremadamente dialogante con los republicanos, sólo ha conseguido descafeinar las propuestas programáticas demócratas, al punto de desdibujarlas totalmente, sin recibir a cambio absolutamente nada por parte del Partido Republicano. Al contrario, los republicanos se radicalizaron más y más durante este último año y medio, al punto de parir una corriente interna ultraconservadora como el Tea Party.
El milagro Obama ha comenzado a hacer agua mucho antes de lo que el mundo pensaba y las perspectivas de ser reelegido en 2012 se alejan ahora mucho más.

martes, 2 de noviembre de 2010

Obama, camino a una derrota; por Roberto Montoya,


Todas las encuestas auguran un huracán republicano en los comicios legislativos Barack Obama camina desde hace semanas con la cabeza baja camino al cadalso electoral. A una semana de las elecciones de este próximo martes 2, con una caída del índice de popularidad desde el 70% al 45%, reconoció de antemano su derrota en el programa de TV Daily Show del comediante progresista Jon Stewart. “La gente está frustrada”, dijo el presidente. Y como tímida disculpa añadió: “hay cosas que la gente ni sabe que hicimos”. Una disculpa que suena rara viniendo de boca del comunicólogo por excelencia. Para intentar demostrar que no todo está perdido, Obama dijo en esa entrevista: “Nunca dijimos que podríamos conseguir todos nuestros objetivos en 18 meses”.

En estas elecciones a mitad de mandato por las que tiene que pasar cada presidente estadounidense, se elige a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y a un tercio de los 100 que componen el Senado; a 38 gobernadores, mientras tienen lugar simultáneamente varias elecciones locales y territoriales. Todas las encuestas auguran que un tsunami republicano arrasará en las dos cámaras y en los principales estados en disputa, dejando maniatado a Obama en sus dos últimos años de mandato y abortando (lapsus, los republicanos no abortan) sus posibilidades de ser reelegido en 2012. La causa de esta derrota anunciada, de este desgaste tan acelerado del milagro Obama que obnubiló a medio mundo hace sólo un par de años, no puede atribuirse exclusivamente a las ya de por sí demoledoras consecuencias de la crisis capitalista mundial, que tuvo su origen precisamente en Estados Unidos. Sin ser ningún radical, si uno atiende a los parámetros internacionales, Obama sí lo es para Estados Unidos.

Ya fue demasiado que un partido como el Demócrata, conservador, esclavista y antinegro desde que nació en 1824 y por varias décadas, al punto de ser el apoyo fundamental del Ku Klux Klan (el presidente Harry Truman fue miembro reconocido del KKK), evolucionara durante el siglo XX hacia unas posturas progresistas, cambiándose los papeles con el Partido Republicano (ambos nacieron del mismo tronco, el Partido Demócrata-Republicano) y llegara en el siglo XXI a nombrar a un candidato presidencial afroamericano. Demasiado cambio, sí.
Pero Barack Obama no sólo viene enfrentando desde que inició su mandato el 20 de enero de 2009 el agresivo hostigamiento y boicot del Partido Republicano y de los principales lobbies, que cuentan con gran poder de influencia.

No, Obama, a pesar de haber sido votado mayoritariamente en la interna de su partido frente a su gran rival, Hillary Clinton, su actual secretaria de Estado no tiene el apoyo de todos los demócratas ni mucho menos. Esto se vio en el rechazo de miembros de su propio Gabinete a que investigara las graves violaciones de los derechos humanos cometidos por la Administración Bush al amparo de la “guerra contra el terror”, se vio en su frustrante batalla por cerrar Guantánamo, y se volvió a comprobar en el debate de la reforma sanitaria, que terminó descafeinándose tanto que poco quedó de su idea original.
Son varias las familias políticas que coexisten dentro del Partido Demócrata y Obama juega un papel bonapartista, haciendo equilibrios entre unas y otras. El jueves pasado, en el prestigioso blog The Caucus del New York Times, el analista Michael D. Shear explicaba las presiones que sufría Obama dentro de su propio partido, y el peso que tienen las distintas corrientes. “¿Es Obama demasiado tímido?”, titulaba Shear su nota. Y explicaba que ésa era la crítica que le hacía el sector más “liberal” de los demócratas, que en Estados Unidos es equivalente a progresista o izquierda. Shear explicaba que el sector más liberal o de izquierda del Partido Demócrata, el Progressive Caucus, con 78 miembros en la Cámara de Representantes (de un total de 255 representantes demócratas), presionaba al presidente para que fuera más radical en su programa. Este sector le pide que se apoye en ellos, en “un más pequeño y más cohesionado caucus”. Pero los llamados Blue Dogs y los New Democrats, la corriente de los moderados y de los centristas, acumulan 105 escaños en dicha Cámara, son mayoría en el bloque demócrata . Barack Obama sabe, por tanto, que aunque su ideario esté más cercano al Progressive Caucus, necesita indispensablemente del apoyo de las otras dos corrientes para intentar sacar su programa adelante. Shear recuerda en su análisis, para más Inri, que según una última encuesta de Gallup, el 42% de los estadounidenses dicen ser “conservadores”, el 35% “moderados” y sólo un 20 se reivindica “liberal”. Con esas cifras internas y externas sobre la mesa, Obama no tiene demasiado para festejar. En las últimas semanas ha concentrado sus esfuerzos en remodelar su Gabinete, en un intento por atacar aquellos problemas más inmediatos que acucian a los ciudadanos. Esta realidad es bien conocida por el Partido Republicano y de ahí su euforia y radicalización. Actualmente tienen 178 escaños en la Cámara de Representantes y 41 en el Senado, pero están seguros de conseguir la mayoría en las dos cámaras.

Desde que Obama llegó al poder, el Partido Republicano radicalizó su discurso y engendró el Tea Party, un movimiento con valores cavernícolas, ultraconservador, xenófobo y homófobo, enemigo acérrimo de todo lo que huelga a Estado y defensor a ultranza de las armas, que ha ido creciendo como la espuma en todo el país.
Liderado por Sarah Palin, ex gobernadora de Alaska y ex candidata a vicepresidenta en tándem con John McCain en las elecciones en las que ganó Obama, en poco tiempo se ha convertido en una poderosísima corriente dentro del Partido Republicano. Palin reconoce públicamente que luchará dentro de su partido para ser la candidata republicana a las presidenciales de 2012. Los comicios del martes darán una primera pauta de cuán cerca están los republicanos de volver a la Casa Blanca.

viernes, 4 de junio de 2010

Si el asesino no hubiera sido Netanyahu sino Chávez


Roberto Montoya

La cobertura que previsiblemente harían los grandes ‘media’
“La IV Flota de Estados Unidos, con base en Mayport, Florida, compuesta por un portaaviones y tres submarinos nucleares, dos docenas de cruceros y cazatorpederos de escolta, 120 aviones de combate F-22 y F-117 , seis escuadrones de helicópteros AH-64 Apache , 60 tanques y 20.000 marines, respaldados por aviones bombarderos B-2, Awacs y otros, se dirige hacia las costas de Venezuela para bloquear totalmente sus puertos de Aguay, La Ceiba, Bajo Grande, Punta de Piedras, El Tablazo, Punta Cardón, Puerto Internacional de Guanta, Sucre, Ordaz, Bajo Grande, La Guaira, Puerto Cabello y Pertigalete. Asimismo el Pentágono, junto con el Alto Mando de la Real Fuerza Aérea de Reino Unido, han establecido una zona de exclusión aérea sobre el espacio aéreo venezolano con instalación de misiles antimisiles Patriot en Colombia y Honduras, para impedir cualquier intento del dictador Chávez de utilizar misiles con cabezas nucleares contra sus vecinos y contra EEUU. El Pentágono ha comenzado a reforzar asimismo con fuerzas aerotransportadas y tropas asentadas en las siete bases de uso conjunto en Colombia, las fronteras terrestres de este país con Venezuela. La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, y el secretario de Defensa, Richard Gates, han explicado hoy en rueda de prensa que EEUU no puede conformarse con la tibia condena del Consejo de Seguridad de la ONU contra la República Bolivariana de Venezuela. ‘Fuerzas de elite de la Armada Nacional Bolivariana procedentes de la Base Naval Contralmirante Agustín Armario de Puerto Cabello, en el estado Carabobo, a bordo de varios BVL (Buque de Vigilancia Litoral) Guaicamacuto GC-21; patrulleros “Guicamacuto” (GC-21); corbetas “Yecuana” (PC-33) y “Kariña” (PC-24) y patrulleros Pozvee -- todos ellos construidos en astilleros españoles-- asaltaron en aguas internacionales del Caribe, a los seis barcos integrantes de la Flotilla de la Libertad que transportaban a 750 pacíficos activistas antichavistas y miembros de ONGs de distintos países. Las fuerzas militares atacantes dispararon a sangre y fuego contra ellos, provocando entre nueve y 19 muertos y decenas de heridos’, recordó Gates.

‘El dictador venezolano’, añadió Hillary Clinton por su parte, ‘en una de sus habituales operaciones de propaganda y distracción, ha acusado burdamente a los civiles asesinados de portar armas a bordo y de estar relacionados con la CIA, el Mossad y los servicios de Inteligencia colombianos’. A su vez, el presidente Obama, flanqueado por el jefe de Inteligencia Nacional saliente, Dennis Blair, ha dicho que sus servicios secretos contaban desde hace tiempo con información precisa de que el dictador Chávez se disponía a provocar un conflicto diplomático internacional esgrimiendo la burda excusa de legítima defensa. ‘Como parte de su plan de incendiar toda la región, el dictador preveía invadir Colombia con ayuda de las FARC y derribar uno a todos los gobiernos de América Latina y el Caribe que no se doblegaran a los designios del ALBA y del Eje del Mal latinoamericano’. ‘Chávez querría de esta forma concretar su tan mentado sueño de construir una gran nación bolivariana, que en realidad no sería otra cosa que una gigantesca dictadura regional’, acotó Blair.

Y, después de un momento de silencio y con su rostro más serio que nunca, el presidente Obama hizo una revelación que dejó atónitos a los presentes. ‘La determinación de nuestro país de bloquear y ocupar Venezuela, detener y trasladar a Chávez a Guantánamo para ser juzgado por nuestros tribunales militares, obedece a una razón de seguridad del conjunto de la humanidad. Tenemos pruebas contundentes de que el dictador caribeño alberga en la selva venezolana, al sur del río Orinoco, a Osama bin Laden y sus huestes. Y no sólo eso. Ahmadineyad ha trasladado a Venezuela subrepticiamente uranio enriquecido para usarlo en cabezas nucleares de misiles instalados en el norte del país, cerca de Caripe, que apuntan hacia EEUUU. Y por si esto fuera poco para justificar nuestra cruzada, para la cual pediremos el apoyo financiero y militar de todos nuestros aliados y el asesoramiento de importantes estadistas como el español José María Anzar, tengo la responsabilidad de informar al mundo entero de un descubrimiento de vital importancia, que acaba con una de las grandes incógnitas de nuestro tiempo. Nuestros servicios de Inteligencia han descubierto finalmente dónde se han ocultado durante estos años las armas de destrucción masiva que mi predecesor buscó infatigablemente en territorio iraquí. Hoy tenemos pruebas de que fueron trasladadas secretamente a Venezuela, a la región de Barinas, por Sadam Husein antes de caer prisionero. Se encuentran bajo custodia directa de la familia Chávez’. Ni bien terminar la rueda de prensa de Barack Obama, comenzaron a sonar al unísono los teléfonos de la Casa Blanca. Todos los líderes de la Unión Europea, de la ONU, de Israel y de muchos otros países, se apresuraron a llamar al presidente afroamericano para expresarle su reconocimiento y ponerse a su disposición para emprender conjuntamente tan loable cruzada. A instancias de líderes europeos y prestigiosos ‘think thank’, como la española FAES, el presidente Obama aceptó convocar de urgencia en Florida una cumbre internacional para estudiar la posibilidad de ampliar a Cuba la gran cruzada actual, bautizada Latin America Free Operation, continuadora de las gestas de Irak y Afganistán, deteniendo y trasladando a la cercana prisión de Guantánamo a los hermanos Castro. Por su parte, representantes de distintas federaciones empresariales, con el español Gerardo Díaz Ferrán a la cabeza, sugirieron la conveniencia de completar la gran operación de cirugía democrática con la destitución de regímenes totalitarios como los del líder cocainómano Evo Morales, el de Rafael Correa, o los de los ex líderes guerrilleros Daniel Ortega o Pepe Múgica; el del sacerdote rojo Fernando Lugo; el de la montonera Cristina Fernández de Kirchner o todo aquel que se atreva a hacer frente a los intereses de las multinacionales, que tanto se preocupan por el bienestar de esos pueblos.

Díaz Ferrán reivindicó en ese sentido el camino abierto por el presidente de Alemania, Horst Köhler, quien en mayo pasado se vio orzado a renunciar a su cargo, tras unas declaraciones en las que con valentía justificó de esta manera las misiones del ejército alemán en Afganistán y otros países: ‘Sabemos que para un país de nuestro tamaño, con su orientación y dependencia del comercio exterior, la intervención militar exterior también es necesaria para defender nuestros intereses, por ejemplo, el de unas vías comerciales libres o el de impedir la inestabilidad de regiones enteras que, con seguridad, afectarían negativamente a nuestras oportunidades a través del comercio, los puestos de trabajo y los ingresos’.

Tanto Obama como sus aliados europeos, así como la ONU, el FMI, el BID, el FM, las más importantes multinacionales y lobbies, coinciden en considerar que los recursos que serán liberados por la Latin America Free Operation, pueden suponer una solución excelente para salir a corto o mediano plazo de la crisis financiera mundial actual.”

domingo, 19 de julio de 2009

El Secretario de Defensa de Bush le hace la guerra a Obama


por José Manuel Martin Medem

El 19 de enero, la revista colombiana CAMBIO publicó 'en exclusiva' lo que denominaba 'el testamento de Marulanda'. El documento fue considerado 'auténtico' por los servicios secretos militares que aseguraron que lo habían conseguido al 'encontrar' una computadora portátil en un campamento de las FARC el 31 de octubre del 2008. En el mensaje que le atribuyen, el comandante guerrillero anunciaba la campaña internacional que iba a organizar el gobierno de Uribe contra los de Chávez y Correa utilizando el supuesto contenido de los supuestos ordenadores de Raúl Reyes 'encontrados' después del ataque contra su campamento en territorio ecuatoriano.

La 'inteligencia militar' decía que Marulanda lo habría escrito poco antes de morir el 26 de marzo del 2008.

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