martes, 10 de mayo de 2011

En homenaje a Ramón; por Carlos Taibo


Ramón Fernández Durán ha muerto hoy, 10 de mayo de 2011. Recojo aquí el texto de mi intervención de hace un mes en una de las presentaciones madrileñas de sus dos últimos libros: La quiebra del capitalismo global y El antropoceno. Gracias, Ramón.

Ramón Fernández Durán nos ofrece en estos dos libros una espléndida guía para movernos en esa genuina edad de las tinieblas en la que ya hemos entrado. Son cuatro las apreciaciones que se me ocurre realizar sobre esos dos textos.

1. Vaya la primera de ellas. Tengo la impresión de que en los circuitos en los que me muevo --que son, en sustancia, los circuitos en los que se mueve Ramón-- cada vez hablamos menos de las amenazas que se ciernen sobre nosotros. Cada vez hablamos menos del cambio climático, del pico del petróleo, de la crisis demográfica, de la marginación y explotación de tantas mujeres o de la prosecución del expolio de los recursos humanos y materiales de los países pobres. Ello es así --supongo-- porque damos por confirmado el vigor contemporáneo de todas esas amenazas.
Y, si no hablamos de eso, ¿de qué hablamos? Creo que la pregunta que más veces oigo repetir en los últimos tiempos es la relativa a por qué la gente apenas está reaccionando ante un escenario tan delicado como el que se nos echa encima. No es éste el momento ni el lugar para responder en detalle a esa pregunta. Bastará ahora con que subraye que en muchos casos damos por descontado que nuestros conciudadanos tienen una conciencia clara en lo que hace al relieve de problemas como los mencionados. Hay quien recordará, también, que en muchos casos lo que se aprecia es una respuesta del tipo 'déjame tranquilo; ya tengo suficientes problemas en mi vida cotidiana para preocuparme de lo que pueda suceder dentro de diez o de veinte años'. No faltan, en fin, quienes parecen haber asumido la conducta de algunos pasajeros del Titanic que, conscientes de que el barco se iba a pique, prefirieron apurar las últimas copas de champán y siguieron bailando al son de un vals.
Parece razonable asumir, de cualquier modo, que buena parte de las percepciones populares en relación con estas cosas beben de lo que dicen los medios de incomunicación del sistema. Me importa, y mucho, subrayar que esos medios en los hechos han procurado asumir dos caminos diferentes. El primero, y el más común, consiste sin más en negar que haya problemas graves en el horizonte (para qué hablar, dicho sea de paso, del presente). Desde esa percepción discursos como el de Ramón se describen sin más como alarmistas y catastrofistas, al tiempo que se señala que la historia demuestra que la especie humana ha encontrado tecnologías que le han permitido salir del atolladero. No me interesa ahora replicar a argumentos tan livianos como ésos: mayor urgencia corresponde a la tarea de identificar un segundo discurso que se revela en los medios. Hablo de aquel que, llamativamente, empieza a retratar con saña la hondura de la catástrofe con un propósito, claro, bien perfilado: el de subrayar que la única manera de hacer frente a aquélla pasa por la instauración --a esto vamos-- de una suerte de estado de excepción permanente. La catástrofe sirve entonces de pilar fundamental para imprimir una nueva vuelta de tuerca a tramadas estrategias de dominación y explotación.
No puedo sino constatar que lo que acabo de decir nos coloca ante una tarea difícil: si, por un lado, en modo alguno podemos renunciar a la obligación imperiosa de explicar lo que se nos viene encima, por el otro no podemos darle alas a los esfuerzos que el sistema que padecemos está realizando para sacar adelante un ambiciosísimo programa de militarizado darwinismo social.

2. En esos mismos circuitos de los que antes he hablado se manifiestan, a mi entender, dos posiciones distintas en lo que se refiere a lo que podemos y debemos hacer. La primera, crudamente realista, señala que no nos queda más remedio que aguardar que el colapso del sistema abra los ojos de mucha gente. Aunque en modo alguno faltan los motivos para asumir esa posición, hay que partir de la certeza de que el colapso es, por sí solo, una fuente ingente de problemas que a duras penas podríamos solventar.
La segunda de las propuestas, que es la mía, acarrea una demanda expresa de salir ya del capitalismo. Admito de buen grado que, habida cuenta de la precariedad de apoyos de la que disfruta esta opción, mucho tiene de voluntarista. Lo único sólido que se me ocurre decir en su provecho es que, de no trabajar para que este camino se haga realidad, las cosas serán innegablemente peores. Agregaré, eso sí, que de manera casi espontánea son muchas las personas que han empezado a buscar caminos que implican dejar atrás el capitalismo. Esos caminos pasan siempre por la generación de espacios de autonomía en los que se hagan valer reglas del juego diferentes de las que impone el sistema que padecemos, por la autogestión y por un franco recelo en lo que se refiere a las presuntas virtudes del crecimiento y del consumo. Da en el clavo al respecto el proverbio que Ramón cita en uno de los dos libros que hoy presentamos. Reza así: "Lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar".
Las cosas como fueren, éste es el momento de ratificar el buen sentido de una idea que Ramón maneja desde tiempo atrás: si la crisis ecológica ha sido durante mucho tiempo el hermano menor de tantos movimientos de emancipación, hoy, y en virtud de una notable paradoja, está en el origen de muchos de los más críticos discursos de contestación del capitalismo.

3. Si alguien me preguntase por un par de ideas que están presentes en estos libros de Ramón y que, a mi entender, iluminan de manera singular nuestro conocimiento de lo que va a ocurrir en los dos decenios venideros, no tendría mayores dudas.
La primera es la afortunadísima sugerencia de que no podemos olvidar en modo alguno que nuestros discursos son percibidos de manera a menudo diferente según las generaciones. Para entender lo que significan, sin ir más lejos, conceptos como los de 'sobriedad' o 'sencillez voluntaria' no es lo mismo haber nacido en 1930 que haberlo hecho en 1970 o tener hoy diez años, de la misma suerte que no es lo mismo ser mujer o ser varón. Hay que desterrar, en otras palabras, la intuición de que cuando alguien se dirige a un público, el mensaje transmitido es percibido en términos razonablemente similares por todos los integrantes de ese público. La certificación de que ello no es así nos obliga a trabajar sobre la acuciante necesidad de repensar formas de transmisión y comunicación que con frecuencia son muy problemáticas.
La segunda de esas ideas remite a algo que Ramón ha repetido incansable desde bastante tiempo atrás. En virtud, una vez más, de una excelsa paradoja, muchos de los desheredados del plantea --habitantes casi siempre de los países del Sur-- se encuentran en mejor posición que nosotros para hacer frente al declive que se avecina. Viven en comunidades poco complejas, mantienen una activa vida social, han preservado una relación equilibrada con el medio natural y, más allá de todo lo anterior, son mucho menos dependientes que nosotros. Prefiero dejar hablar, en este caso, a Ramón: "La situación será particularmente delicada en los espacios altamente modernizados ('sobredesarrollados'), pues ellos serán los más afectados por el progresivo colapso de la civilización industrial, sobre todo los territorios altamente urbanizados e industrializados, donde se consumen más de las tres cuartas partes de la energía mundial, principalmente en los espacios centrales, pero también en las áreas más dinámicas de los grandes actores emergentes. Mientras que los espacios menos modernizados ('subdesarrollados'), más rurales, menos industrializados, menos tecnologizados, menos consumidores de recursos y en definitiva más autónomos, se encontrarán en mucha mejor posición de cara al largo declive. Estamos hablando nada más y nada menos que de unos dos mil millones de personas en los mundos campesinos y de unos cuatrocientos millones en los indígenas, que además ayudan a 'enfriar el planeta' y utilizan en general la biomasa como fuente energética. Por otro lado, estos mundos dejarán de tener la enorme presión que sobre ellos ejercen los mundos modernizados en su expansión hasta ahora irrefrenable (y probablemente hasta entonces), que no es sólo física e institucional sino también cultural".

4. En los últimos tiempos no damos a basto. Cuando empezábamos a dominar --o eso creíamos-- las claves de las crisis que nos atenazan, nos ha llegado la revuelta árabe, que plantea problemas de interpretación muy agudos. Y cuando apenas salíamos de la sorpresa de esa revuelta se ha hecho valer el efecto ingente de las secuelas del tsunami japonés.
En esta vorágine de hechos relevantes que se suceden no hay por qué descartar la posibilidad de que nos empiecen a llegar --la revuelta árabe algo tiene de premonición al respecto-- noticias saludables. Hace unos días uno de los chavales que hace Diagonal formulaba una idea que bebe de lo anterior: cuando se produzca nuestra revuelta --¿cuál será, por cierto, la plaza Tahrir madrileña?-- alguien recordará que buena parte de las claves de comprensión al respecto estarán, en las hemerotecas, en los números de una meritoria publicación quincenal. Yo, por mi parte, me limitaré a rescatar el contenido de un artículo que leí años atrás --he olvidado, a decir verdad, el nombre del autor y el lugar en el que fue publicado-- y que se asienta en la misma percepción. El texto en cuestión empezaba enunciando una obviedad: los pronósticos que Marx y Engels formularon, en la segunda mitad del siglo XIX, en lo que se refiere a la presunta conducta del proletariado de la Europa occidental demostraron ser equivocados. Permitidme al respecto una ironía: el proletariado entró en un supermercado para comprar una barra de pan y decidió quedarse dentro del supermercado. No vaya a ser, sin embargo --proseguía el autor--, que un siglo y medio después, cuando el proletariado como clase va desapareciendo en la mayor parte del planeta, mientras se acumula con una fuerza gigantesca en las grandes ciudades de la costa china del Pacífico, en condiciones que recuerdan poderosamente a las de la Europa de la segunda mitad del XIX --la plusvalía absoluta, la explotación más extrema, la ausencia más dramática de derechos sindicales y laborales--, el proletariado chino acabe por hacer lo que Marx y Engels intuyeron que iban a hacer, un siglo y medio atrás, los proletariados alemán, francés e inglés.
No se me mal interprete: no estoy afirmando de manera taxativa que va a ocurrir lo que anuncia el autor del texto que acabo de glosar. Me limitaré a certificar que una opinión de esa naturaleza publicada hace un decenio hubiera suscitado las más de las veces una sonrisa conmiserativa. Hoy, por el contrario, no vemos en la obligación de escuchar lo que se nos cuenta y, en la zozobra en la que estamos instalados, en modo alguno nos atrevemos a descartar horizontes como el retratado...

Termino, y lo hago con lo que, con mucho, es hoy lo más importante. El año pasado publiqué en Galicia un libro de ensayos sobre la vida, sobre las vidas, de Fernando Pessoa, el poeta portugués. En el prólogo de esa obra me hago eco de una discusión que ha hecho correr mucha tinta: la relativa a por qué la vida y la obra de Fernando Pessoa producen tanta fascinación entre nosotros. Luego de examinar diferentes argumentos vertidos al respecto, me acojo a dos ideas manejadas por Robert Bréchon, el biógrafo francés del poeta. Bréchon cuenta que hace muchos años acudió a un congreso de estudios pessoanos que se celebraba en la universidad de Nashville, en Estados Unidos. En su transcurso escuchó, en un inglés que le costaba trabajo seguir, una intervención de un profesor negro norteamericano que dijo sucintamente lo que sigue: "Aquí estamos nosotros, luego de atravesar océanos y continentes, unidos por nuestro vínculo con un hombre que nunca salió de su tierra, y que perdió su vida para que la nuestra fuese más hermosa. Las palabras que intercambiamos carecen de importancia; son un ritual para instituir entre nosotros su presencia. Hacemos esto en su memoria". Aun sin descartar que Ramón haya permitido que nuestra vida fuese más hermosa, parece fuera de duda que la ha hecho más consciente, más díscola y más solidaria. No es poco. Bréchon echa mano, en fin, de un brevísimo trecho de un texto en el que el novelista Henry James evoca al poeta Aspern. En inglés dice, escuetamente, así: "He is a part of the light by which we walk". "Es parte de la luz por la que nosotros nos movemos". Esa luz --puedo garantizárselo a Ramón-- no se apagará nunca en esta edad de las tinieblas en la que nos adentramos.

jueves, 3 de marzo de 2011

¿QUÉ POLÍTICA HA RETORNADO CON LA CAMPORA? , por Luis Mattini

La política se ha retomado, dicen los kirchneristas y sus aliados de oro, los stalinistas, mirando a su propia imagen en el espejo que se la devuelve, como a Narciso, remozada, recuperada de la catástrofe. Entre paréntesis, no caben dudas que los dos dogmas eternos que creó la humanidad son el catolicismo y el stalinismo; parecen indestructibles. Pero, yendo a tema del título, es al menos extraño alabar el retorno de la política en un país donde el Gobierno vive haciendo trampas legales, desestima a la oposición y sigue pegando después de haber prometido que la nueva ley electoral era para sanear el sistema.

Creo que hace más de un lustro que los constituyentes, entre ellos la Cristina y su marido calificaron a los partidos políticos, que poco y nada antes habían sido mencionados en la Constitución, como "instituciones fundamentales del sistema democrático", con lo cual se hermanaron también con el mito liberal del llamado pluripartidismo supuestamente garante de la democracia representativa. Pasada la implosión del 19 y 20 de diciembre, algunos partidos recuperaron parte de sus energías internas pero en su mayoría se dedicaron a las competencias electorales y al trapichuleo de candidaturas. Crecieron como hongos en tierra húmeda los llamados "espacios", como si se hubiese descubierto la Asamblea del Ágora, no en la pequeña Atenas, sino en una gran Urbe como es Buenos Aires. Los límites fueron de los más chirles, fofos, donde lo ideológico serio, de izquierda a derecha, brillaba por su ausencia, bien parecido a la típica fatuidad del mundo el deporte. Si hace décadas algunos pensadores franceses habían enunciado que la política se había transformado en espectáculo, ahora, por lo menos en Argentina, la política se transformó en un evento deportivo. Los políticos parecen jugadores hablando de la mala o buena suerte en la cancha. Les falta el detalle de mascar chicles y torcer un poco más la boca para responder a los reporteros. La cara, ya la tienen.

Por eso es que hay que tener muy en cuenta que esta pretenciosa idea de esa supuesta recuperación de la política no parte de la información fehaciente sobre la batida de todos los records conocidos en cantidad de partidos oficializados durante el gobierno de Kirchner, se calcula entre setecientos y ochocientos. Así es como se mantiene en el país un aparato partidista enclenque que, sin embargo, aparenta reunir mucha gente. Pero lo curioso es que si bien se dice que uno de cada tres ciudadanos está afiliado a algo, es bien difícil encontrar a una persona que te indique la dirección de un local partidario. Esta tremenda burocracia partidaria debería ser un llamado de atención sobre la amenaza de una calamidad en la burocracia estatal futura. Es decir, si así son los simples afiliados, qué no serán cuando asuman cargos en el Estado.

Vistas las cosas de este modo, se comprende que el supuesto fortalecimiento de la política, la supuesta recreatividad, no es la señal de un resplandecer colectivo sino de la constitución de facciones kirchneristas y sus flamantes aliados, estos stalinistas que ahora se lavan definitivamente las culpas de la Unión Democrática, agrupadas en torno al aparto del Estado. Muchos son empleados públicos y de esta manera se están repitiendo, no las mejores experiencias, sino algunas de formas más negras del peronismo, como recuerdan nuestros padres y abuelos.

Están vendiendo un buzón: pretenden que estos hechos pueden compararse con las épocas de las juventudes políticamente comprometidas de hace varias décadas, digamos de los sesenta o setenta. Pero olvidan que aquel compromiso, cuyo símbolo fue el Mayo francés, no toleraba, ni por asomo, ni un atisbo de frivolidad. No había lugar para los émulos de Tinelli o Mirtha Legrand.

Claro que los rasgos nostálgicos de esta comparación ya que la inaudita – y sobre todo inédita-- banalidad contemporánea, presente desde el estadio de River Plate, pasando por el diario La Nación, publicando suplementos tilingos, incluída cierta sospechosa vulgata en relación a la remodelación del Teatro Colón hasta, por supuesto, la Televisión, nos deja un poco como viejos gruñones. No hay nada que nos venga bien. Sólo que en nuestra juventud tampoco hubo nada que nos viniera bien y por eso nos hicimos guevaristas.

Que los jóvenes supuestamente hayan vuelto a la política de la mano de una organización juvenil que lleva el nombre de un político conservador, no es poco detalle de época. Que Héctor Cámpora fue quizás una excelente persona, que tuvo el mérito de firmar el decreto de liberación de los presos políticos en 1973, no quita que era un conservador. Pero eso nos recuerda que el Frejuli fue a elecciones nada menos que aliado de los conservadores mágicamente llamados “populares” ¿Ha olvidado Ud. a Solano Lima? Curioso, los peronistas comparten con los stalinistas su capacidad para hacer buenas migas con los conservadores y los militares, con quienes socialmente no tienen nada en común, en proporción directa a su tirria a los radicales, con quienes en realidad son casi sus primos hermanos.

Pero lo que el mentor de la Cámpora debería estudiar más a fondo es a los intelectuales que apelotonan en ese árbol diciendo que aquellos “pensaron” y preguntando a los jóvenes que habrán de e hacer ellos. Recordemos de entrada que los allí nombrados, en su mayoría, primero actuaron, luego pensaron, porque eran, como el Ché, como nosotros, hijos de una época de acción.

Digamos que más allá de eso, sería interesante que el Kirchnercito, ese joven que monitorea la Cámpora, se molestara a leer a alguno de sus recomendados. Por ejemplo Jaureche, ¿Recuerda Ud. que este tozudo vasco le dio un portazo a Perón? Además con solo leer cualquiera de los libros de Jaureche veríamos que él sería el primero de reírse a carcajadas de esa pantomima llamada “despertar de la política”

Pero veamos dónde va la Cámpora, y veamos que no es caprichoso usar ese nombre. Porque, por ejemplo, Aramburu y Rojas fueron sin dudas el súmmum del gorilismo, por su parte Arturo Frondizi se hizo cargo del concepto burgués de desarrollo, ese sueño pequeñoburgués del que quedará pegado, sin poder realizarlo hasta hoy Fidel Castro, a pesar de las advertencias del Che sobre el tema. Pero, siguiendo la onda argentina, aparecerá Onganía portavoz del corporativismo conservador. ¿Qué “representó” entonces el conservador Héctor Cámpora?. Como inesperado presidente aportó la práctica de copar. Si Lenin fue el autor de la teoría del asalto al poder, el Tío Cámpora engendró en sus seguidores la tentación del “copar”. Digamos que es una práctica bien sindicalista. Parece ser que aquellos a los que Perón Llamó “imberbes” imaginaron que el Tío sería capaz de llevar remolcado a Perón hacia la "patria socialista" por medio de una serie de copamientos; sólo que no contaron con el hecho de que Perón no sólo vivía, sino que poseía una notable lucidez y así mientras los camporistas del 73 se dedicaban boludamente a tomar edificios estatales como remedo de territorios liberados, para luego con Perón en la presidencia, volcar al país al socialismo nacional, el líder justicialista amarraba fuerte a los que él consideraba los verdaderos peronistas. ¿Habrá algo de eso ahora?.

Repetimos por las dudas: Gobernar era para ellos ocupar espacios físicos, territorios estatales, reparticiones públicas, sobre todo las formales, Universidades, palacetes, guarderías, nada de cuarteles, comisarías o ministerios del interior o de economía. Los civiles armados que habían contribuido en forma determinante a la caída de Lanusse bajo diversas siglas luego reunidas bajo la denominación Montoneros, se unieron a desfilar con los hermanos de uniforme de igual color, azul, claro, en lo que se llamó “Operativo Borrego”

Oh paradoja, Oh historia implacable!!! El general Perón, sutil estratega, sin dudas un gran estadista, no se dejó engañar por el azul de los uniformes montoneros a pesar que tenia motivos de sobra para precaverse del verde oliva que estaba asaltando cuarteles en serio, no, Perón defenestró sin piedad a su fiel colaborador el conservador Cámpora y regresó al sillón presidencial de la mano de un sórdido personaje de la política, un tal Lastiri.

Regresó la política y el debate, bardean hoy muchos simpatizantes del Gobierno. Pero no siempre está claro a qué debate se refieren. El kirchnerismo es una corriente peronista vertical, quizás la más vertical de todas, porque el ex presidente fue uno de los peronistas más absolutistas (al extremo que en cierta oportunidad De la Sota los trató de estalinistas) lo cierto es que todas las grandes decisiones que adoptó desde el poder, las buenas y las malas; lo mismo que las principales candidaturas, siempre fueron de cúpula, bajando el pulgar en forma alevosa.

Claro que en todas esas situaciones gozó de un entusiasta respaldo de la militancia, lo cual, a mi criterio, pareciera mostrar que la adhesión de los stalinistas se explica porque el kirchnerismo es profundamente stalinista. Así, se puede ver con claridad que en la acción común con los demás sobresalen las expresiones mucho más esmeradas en descalificar a los oponentes que en convencerlos. Eso es esencia del estalinismo.

Se puede reconocer que algunos debates parlamentarios tuvieron momentos interesantes, la re estatización del sistema previsional o el tratamiento del matrimonio gay, por ejemplo, pero en los asuntos específicamente vinculados con la política, reaparecen los peores vicios, la antigua maña de discutir reglas de juego en medio del partido.

La forma clásica y popular de definir la labor de la Cámpora supuestamente atrayendo a los jóvenes a la política, quiero decir la manera tradicional de definir esta increíble estafa, sería decir que los jóvenes están aprendiendo a hacer politiquería

En otros lugares que no sea en esa militancia, la expresión "la política" a veces adquiere una connotación negativa, porque con cierta frecuencia adolece de enfoques ideologizados disfrazados de verdades objetivas. Es una confusión similar a la expresión “apolítico” para decir “apartidario”. En realidad no se trata de que la política deba re-prestigiarse, la burguesía y el populismo, bien ayudados por los estalinistas, han hecho un trabajo destructivo excepcional. Eso que parece política y que está a la vista, eso que vemos y creemos conocer, es sin dudas, como dicen los italianos, una merde.

No, no se trata de re-prestigiar a la política. En realidad de lo que se trata es de que la política está en otra parte, frase esta que se la tomo prestada al título del libro de López Echague. De lo que se trata entonces, es de saber dónde está la política y encontrarla, como lo hicimos cuando seguimos al Che.

Especial para La Fogata

jueves, 27 de enero de 2011

RUGALCABA Y EL MANIFIESTO GOLPISTA; por José Manuel Martín Medem


RUGALCABA Y EL MANIFIESTO GOLPISTA
José Manuel MARTÍN MEDEM

Ya se está aplicando. Es el plan del manifiesto golpista (*)
que los dueños del poder económico elevaron a la corona,
pasando por encima del gobierno y del Parlamento.
El primer ministro Alfredo Pérez Rugalcaba, que fue el
portavoz del gobierno de los GAL, es ahora el gestor del
proyecto golpista para "cambiar el modelo de Estado".
Antes fue el terrorismo de Estado y ahora se establece el
terrorismo económico.
Son tres los objetivos del plan endosado al monarca:
"clarificar el modelo autonómico", "reformar el sistema
financiero" y establecer "un Estado del Bienestar responsable".
El presidente del Congreso, José Bono, ya ha dicho que
"el café para todos fue un error que se puede corregir", el
gobierno de Rugalcaba ya ha anunciado que va a privatizar
las cajas de ahorros con dinero público (en lo que el diario
El País considera "una de las mayores reformas del sistema
financiero español") y se está imponiendo (como exige el poder
económico) la precarización de las pensiones, de la negociación
colectiva y de la contratación y el despido.
No es sólo una reforma económica. Es un asalto a la democracia.
Como advierte el manifiesto golpista, "el debate no está en tener
más o menos derechos porque es estéril y generador de fracturas
sociales innecesarias".
Coincide la aplicación del plan golpista con la publicación del
informe de la comisión del Congreso de Estados Unidos que
reconoce que la crisis económica fue provocada por la impunidad
de la avaricia financiera.
Habría que conseguir un Frente Democrático, lo más amplio posible,
para defendernos.
___________________
(*) La Fundación Everis, presidida por Eduardo Serra,
llevó al rey el informe Transforma España, patrocinado
por cincuenta grandes empresas

lunes, 27 de diciembre de 2010

El huracán Obama queda sólo en brisa; por Roberto Montoya


El presidente, como marca, ya no vende. El “yes, we can” se transformó rápidamente en un “no, we can´t”

Falta todavía casi un mes para que se cumpla el segundo aniversario de la llegada de Barack Obama al poder, pero el presidente estadounidense ya parece un fantasma que deambula desorientado por los pasillos de la Casa Blanca. El vuelo de Superman Obama fue muy corto, demasiado, o tal vez ni hubo vuelo alguno. Intentó despegar y hacer despegar a su país y mejorar el mundo pero no lo logró. La marca Obama ya no vende. El “yes, we can” se transformó rápidamente en un “no, we can´t”.

Tras la dura derrota electoral que el Partido Demócrata sufrió en noviembre, perdiendo su mayoría en la Cámara de Representantes y manteniéndola por escasísimo margen en el Senado, Obama parece haber terminado por tirar la toalla. Desoyendo a las corrientes de izquierda y centro de su partido, el presidente ha decidido poner, una vez más, su otra mejilla al Partido Republicano.
Uno de los últimos ejemplos de esa actitud dialogante se vio hace pocos días, cuando Obama cedió ante la presión republicana, aceptando un cambio vital en su reforma fiscal, una de sus más importantes promesas electorales. El presidente acordó prorrogar dos años más el recorte en los impuestos a aquellos que ganan más de 250.000 dólares al año, una medida aprobada por George W. Bush y que concluía este año. La reforma incluye una reducción de 120.000 millones de dólares en las cotizaciones a la Seguridad Social, lo que debilitará aún más a esta institución y que en un plazo no muy lejano puede suponer su privatización total.
Muchos demócratas entienden que esas, y muchas otras concesiones tributarias a los ricos, suponen millones de dólares de aumento en la deuda pública, millones que podrían dedicarse a la creación de empleo. Obama, que ha intentado vender la reforma como un éxito, mostrando sólo aquellos aspectos positivos que indudablemente también tiene, ha tenido una fuerte oposición interna dentro del Partido Demócrata.
Prueba de ello es que mientras 139 congresistas demócratas votaron a favor de la reforma y 112 en contra, en las filas republicanas fueron 138 los que votaron a favor, y sólo 36 en contra.
Otra de las promesas electorales estrella de Obama, la reforma sanitaria, sigue perdiendo fuelle. Si ya en el camino hacia su aprobación había sufrido tantos cambios que la descafeinaron e hicieron irreconocible de su idea original, en el plano legal sigue encontrando más y más obstáculos en su camino.

Un juez federal del estado de Virginia ha dejado sin efecto días atrás una parte clave de la reforma sanitaria, al considerarla inconstitucional. Según el juez Henry Hudson “el Gobierno no puede obligar a los ciudadanos a comprar seguros bajo la amenaza de ser sancionados”. Como suele suceder en Estados Unidos, este juez es copropietario de una empresa consultora de los republicanos, Campaign Solutions, de la cual es cliente Sarah Palin, ex candidata a la presidencia y actualmente líder del Tea Party, la corriente ultra del Partido Republicano.
Sarah Palin, al igual que otros sectores republicanos, entre los que se encuentra el propio Eric Cantor, nuevo líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, están promoviendo la llamada Enmienda de Revocación, que, de prosperar en las dos Cámaras, permitiría derogar cualquier ley federal, entre ellas la reforma sanitaria, siempre que cuente con el voto de dos terceras partes de los estados de la Unión.
Los republicanos, eufóricos por su reciente triunfo electoral, están dispuestos a redoblar su ofensiva en los dos años de mandato que le quedan a Obama, quien ha perdido totalmente la iniciativa.
Los golpes sufridos por Obama a sus ideas originales de reformas sanitaria y fiscal, se suman a los fracasos en numerosos otros flancos. El presidente no ha logrado hasta ahora apoyos para legalizar a los once millones de inmigrantes indocumentados que hay en Estados Unidos, otra de sus grandes promesas electorales.

El 11 de enero próximo, se cumplirán nueve años desde la llegada de los primeros prisioneros a Guantánamo y Obama ha fracasado hasta ahora en su propósito de cerrar ese ilegal centro de detención. Ya es un secreto a voces que el Gobierno prepara una ley que le permitiría mantener sin cargos y por tiempo indefinido, a 48 de los 174 prisioneros que aún permanecen allí.
El tema de los derechos humanos no ha conocido avances desde la llegada al poder de Obama. Todavía sigue la Patriot Act (Ley Patriota), que permite al Estado acciones de Gran Hermano sobre sus ciudadanos, sin necesidad de autorización judicial, mientras se considera delito la revelación por parte de organizaciones civiles como Wikileaks de miles y miles de documentos probatorios de los crímenes que sigue cometiendo el Ejército estadounidense en Irak o Afganistán, o de las conspiraciciones, chantaje y espionaje que desarrollan a diario las embajadas de Estados Unidos en todo el mundo.
Esos documentos demuestran que tanto las fuerzas armadas, como los servicios de Inteligencia y diplomáticos estadounidenses, siguen actuando bajo la Administración Obama como lo hacían con Bush. El gobierno busca ahora la forma de juzgar a la cabeza visible de Wikileaks, Julian Assange, bajo la Ley de Espionaje de 1917, creada por otro presidente demócrata, Woodrow Wilson, para castigar a cualquier ciudadano que se atreviera a criticar públicamente la entrada de Estados Unidos en la I Guerra Mundial.

En su discurso navideño Obama pudo apenas mostrar dos logros reales: que gracias al voto de 12 republicanos moderados el Senado votará a favor del nuevo acuerdo de desarme nuclear con Rusia (Start), y la abolición de la ley que prohibía a los militares reconocer su homosexualidad.
Obama ha ido perdiendo terreno y todo permite prever que esta tendencia se pronunciará aún más a partir de enero, cuando las dos cámaras reflejen la nueva relación de fuerzas parlamentaria y los republicanos la usen para boicotear toda iniciativa del Gobierno, con la vista puesta en las elecciones presidenciales de noviembre de 2012.
El huracán Obama ha perdido potencia y se ha quedado en una simple brisa.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Las verdades reveladas de Assange


Por Roberto Montoya,

Desde la clandestinidad el líder de Wikileaks amenaza con revelar secretos sobre los extraterrestres. Los auténticos hallazgos en la montaña de filtraciones.
Julian Assange, el rostro visible de Wikileaks, chateaba este fin de semana con los lectores del periódico británico The Guadian desde la clandestinidad, se supone que desde algún lugar del sur de Londres. Allí reconocía que había recibido amenazas de muerte, que hay una orden de búsqueda y captura de Interpol contra él, pero adelantaba que en el caso de ser detenido, automáticamente se activarán las claves para desencriptar archivos muy importantes que han sido enviados por Wikileaks a 100.000 ordenadores.

¿Es esta parte de la guerra del cyberespacio del siglo XXI anunciada?
¿Qué hay realmente de importante en los cables de los diplomáticos estadounidenses filtrados por Wikileaks? La documentación revelada hasta ahora y la que seguirán revelando los cinco medios elegidos por esa organización, es material clasificado “confidential”, o “secret” según los casos, pero nunca “top secret”. Todos los cables diplomáticos utilizaban desde el 11-S un sistema de internet del Ejército estadounidense llamado Siprnet (Secret Internet Protocol Router Network), que no tiene un nivel de encriptación tan sofisticado como el utilizado por la CIA, la NSA y otras agencias del espionaje norteamericano para las comunicaciones realmente ultrasecretas. A pesar de ello y a pesar de los miles de cables donde predominan comentarios sobre hechos tan conocidos como la corrupción del gobierno ruso o el afgano, las “fiestas salvajes” de Berlusconi, los miedos de los países árabes al poderío nuclear iraní y tantos otros, hay sí comunicaciones internas que están poniendo en apuros a algunos gobiernos.

Es el caso, por ejemplo, de España.
Tanto el anterior gobierno del derechista José María Aznar (1996-2004) como el actual del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, quedan al descubierto de cómo fueron cómplices de Estados Unidos para intentar cerrar las causas judiciales abiertas a su pesar en España por las torturas en Guantánamo contra presos españoles; por los vuelos de aviones de la CIA transportando ilegalmente prisioneros que hacían escala en territorio español entre 2002 y 2007 y por la muerte del cámara de televisión José Couso en Bagdad en 2003 por un obús de tanque estadounidense, disparado adrede contra el hotel Palestine donde se albergaba buena parte de la prensa internacional, testigos muy molestos para Estados Unidos. “Los ministros españoles trabajan para que no prosperen las órdenes de detención”, o “El fiscal general del Estado está haciendo lo que puede para archivar el caso”, o “Moratinos (ex canciller de Rodríguez Zapatero) asegura que De la Vega (ex vicepresidenta socialista) se ha involucrado”, o “El Gobierno español no pone reparos a los vuelos de la CIA”, son algunas de las frases que aparecen en los numerosos mensajes enviados desde Madrid a Estados Unidos dando cuenta de los esfuerzos diplomáticos realizados para cerrar cuanto antes esas causas criminales.

“Estoy perdiendo la paciencia con la postura de España sobre Irak”, llega a decir en un cable el cubano-americano ex embajador de Estados Unidos, Eduardo Aguirre, a un alto asesor de Rodríguez Zapatero, demostrando el tono imperial utilizado por los diplomáticos estadounidenses con un gobierno extranjero al que le exigen constantemente explicaciones. La izquierda parlamentaria ha pedido explicaciones, al igual que la familia Couso, que estudia presentar una denuncia judicial contra fiscales y responsables políticos.

En Alemania, los cables revelados han tenido como primera consecuencia la destitución por parte de la dirección del Partido Liberal (FDP) de Helmut Metzner, asesor del presidente de ese partido y actual ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, al conocerse que Metzner había sido confidente de la embajada de Estados Unidos, a la que proporcionó información sensible sobre el gobierno.
Entre las otras perlas que aparecen en los papeles del Departamento de Estado revelados, aparece claro el compromiso secreto del presidente de Argelia, Abdelaziz Butlefika, de que en ningún caso irá a la guerra contra Marruecos aunque se agrave la situación del Sáhara; el acuerdo secreto del régimen yemení con Estados Unidos para que los militares estadounidenses puedan atacar a Al Qaeda en su territorio o los temores ante “la creciente islamización de Turquía”.

En América Latina, los cables muestran la preocupación de Estados Unidos porque las rivalidades internas en las Fuerzas Armadas y la corrupción generalizada en México incapacitan al gobierno para vencer a los narcos, o en el caso de Venezuela, siguen de cerca la estrecha relación con Cuba, al igual que siguen con lupa los pasos de Irán en América Latina, donde sospechan de que busca uranio.
Se supone que los documentos seguirán publicándose durante varias semanas más. Según dijo Assange en su chat en The Guardian, incluso “en partes todavía no publicadas de los documentos del Departamento de Estado, existen referencias a los ovnis”.

sábado, 27 de noviembre de 2010

¿PENSAMIENTO NACIONAL? ¿QUE ERA ESO?; por Luis Mattini


Entre las groseras distorsiones que estamos sufriendo sobre la década del sesenta-setenta está la que le atribuye a todo el activismo “pensamientos” “nacionales”, “populares”, “peronistas” y una copiosa ristra de ideas congeladas, hoy muy manoseadas por esa militancia que parece creer que la conquista de los derechos humanos fue el objetivo por la cual dieron la vida cientos de jóvenes y decenas de viejos. Recuerdo un circunstancial compañero de mesa que no tiene empacho en aditar a su apellido el título: “sobrino de”, porque su tio es un “famoso”, corrije el término “setentista” llamando a esa generación , la generación “peronista revolucionaria”, sin tener en cuenta que habíamos inventado esa rara palabra “setentista”, precisamente para cubrir un contenido ideológico , político, programático y sobre todo práctico, muy variado.

Pues bien señores, entre esos setentistas existió el PRT-ERP, que si bien no fue todo lo numeroso que hubiéramos deseado, fuimos varios miles y dimos mucho que hablar, y no por el deporte nacional de hacer uso insensato de las palabras, sino porque fue mucho lo que hicimos, Creo que de esto no caben dudas.


Pues bien señores, parece necesario recordarles, incluso a ex militantes del propio PRT-ERP, que olvidaron o ignoran que el PRT-ERP no fue para nada “pensamiento nacional”, ni fue tampoco “pensamiento popular”; mucho menos tenia una lectura ni católica, ni oligárquica, ni revisionista, ni populista, ni stalinista de la historia.

El PRT-ERP se definía así mismo como marxista-leninista, concepto que en aquel entonces, reemplazaba “nacional” por internacional y el policlasista “popular” por el clasismo obrero. Eso quería decir, en la práctica, que los sujetos éramos nosotros, los obreros industriales de “vanguardia”. En el Buró Político del PRT, debido a la tenacidad de Santucho, de ocho miembros , cuatro éramos obreros de la gran industria: ¿Exagero? Pues ahí van los nombres: Carlos Germán, Luis Mattini, Juan Ledesma, Antonio del Carmen Fernández. Los otros eran Santucho, Urteaga, Mena y Gorriarán. Que me diga alguien si conoció algo parecido en Argentina, tanto en el PC, como en los partidos trotskistas o en el propio peronismo. Y en América, bueno, puede ser Uruguay, quizás Chile y ahí paramos de contar. Va de suyo que no estoy haciendo una alharaca de esto, sólo recordar cómo eran las cosas. (porque, justicia ordena, por otra parte también cargamos con algunos “obreros” que te voglio dire!!!! Mejor perderlos que encontrarlos)

Es cierto también que el PRT propiciaba una revolución llevada a cabo por una alianza de carácter ”obrero y popular”. O sea, (y perdonen la ironía, pero es la verdad) nosotros no éramos “populares”, populares serían nuestros aliados. Porque para el PRT “popular” era una categoría sociológica inferior a la de clase. Algo parecido a cuando hoy se habla de “progresismo” en lugar de revolucionario. Además del origen trostkysta, nuestra tendencia, liderada por Mario Roberto Santucho, adoptó el guevarismo como guía táctica y contenido ético, superador de la pesadilla stalinista, (sin que ello implique el haber estado vacunados contra el stalinismo) .

Claro, a los actuales neo-populistas, sean de origen peronista como stalinistas, los entiendo, los comprendo, no puedo evitar mi conmiseración. La idea de “popular” les da cabida, les posibilita el derecho a ser “vanguardia” y no “pequeños burgueses”, epíteto descalificativo que debieron sufrir en los partidos leninistas de aquellos tiempos. ¡Pobres!!!! Hay que reconocer que el marxismo leninismo fue realmente aristocratizante, sólo los obreros— y dentro de estos los industriales— podían ser “vanguardia”. Hay que decir que el propio Santucho no escapaba a este dogma. A mi me divierte eso, pues es la queja del Colorado Vicente en el libro de la hija del Roby, en el que relata que Santucho lo retó por no haber incorporado a Mattini al Comité Central, cuando él, Santucho, estaba preso.

Por supuesto, el PRT-ERP, nunca creyó que la revolución la podría hacer solo con la vanguardia de la clase obrera y por eso tuvo profundos acuerdos tácticos con las organizaciones de origen peronista y también con Montoneros. (O sea los “populares”) Pero a no confundir señores: acuerdos tácticos y respetando sus creencias. Pero no compartíamos mucho más allá que la perspectiva de tomar el poder y lanzarnos a una Argentina socialista, como proyecto todavía a crear. Eso no era poca cosa, pero no significaba que compartiéramos las visiones filosóficas, éticas, históricas y de clase con esos sectores. Claro que hay que reconocer que lo que si nos enseña esta porfiada historia, es que dentro del PRT eran también frecuentes los “populares”, se los vio apenas asomó Cámpora en el 73 y sólo la energía y el prestigio de Santucho pudo controlar la situación, expulsando sin remilgos. De lo contrario nos hubiéramos diluido en un grupo más de populistas. Sin embargo, a la vista de los coqueteos con el actual gobierno, compruebo que eran más de los que yo pensaba.


Debemos ser claros. Nosotros, los que seguimos a Santucho, no éramos cristianos, no creíamos en la “burguesía nacional”, ni nos seducían los ensayistas “nacionales y populares” hoy tan de moda, que en aquellos tiempos sólo sabían hablar de “cipayos” y le exigían a Cortazar ¿oyó bien? Si, a Julio Cortazar, que regresara a la Argentina a fin de poder “escribir para el pueblo”. Tampoco se no ocurría “comparar” al Che con Evita, simplemente porque son tan diferentes que son incomparables.


Nuestro enemigo era oligarquía terrateniente y a la gran burguesía agraria e industrial, a la que no considerábamos “cipaya”, sino socia del imperialismo. A la hoy llamada “clase media” la considerábamos una aliada objetiva, pero le teníamos tal desconfianza que tratábamos de no reclutar gente de ese sector social; estábamos convencidos de que sólo la clase obrera debía ser la conductora de un de un proceso que era, nacional por su forma e internacional por su contenido, llevando de aliados a la pequeña burguesía rural y urbana, (o sea los campesinos medios y pobres) a la intelectualidad combativa y a los “pobres de la ciudad”, como llamábamos a los que otros decían villeros.


Repito por si no queda claro: nacional sólo por su forma, por lo tanto no éramos nacionalistas, éramos internacionalistas, o sea propiciábamos un mundo sin fronteras ni banderas. Sabíamos poco de lenguas, pero si lo suficiente como para saber que en las lenguas germánicas el adjetivo va delante del sustantivo, por lo tanto “nacional socialismo” quiere decir en alemán exactamente “socialismo nacional”, sin que por ello todo socialismo nacional fuese siempre fascista ya que los modelos de formas nacionales de socialismo eran numerosos. .

Pero, por sobre todas las cosas, al menos en los hechos, y quizás sin saberlo, fuimos profundamente inmanentes, es decir, creíamos que la historia la hacen los sujetos humanos por propia decisión, aquí y ahora y no siguiendo un trascendente plan predeterminado desde afuera, sea dado por Dios, por la Providencia o por abstractos mandatos. Ese contenido es quizas el más ausente hoy en día. Asimismo no aceptábamos los subjuntivos, los “hubiera”. No creíamos que si el latifundista ganadero Juan Manuel de Rosas “hubiera” ganado la batalla de Caseros, los ingleses “habrían” perdido influencia en la historia nacional. Por algo Rosas murió exiliado en Inglaterra. (Ah, que cosa rara ¿No? Su tumba estaba muy cercana a la de Carlos Marx, pero así son lo ingleses de exotéricos)

En el PRT-ERP estudiábamos mucho la historia, porque la historia es la más pedagoga de las disciplinas. De la historia verdaderamente se aprende. Pero nosotros éramos marxistas empeñados de cuerpo y alma en una revolución proletaria, de modo que, fiel a ese empeño, es natural que buscáramos escapar de la influencia de la ideología burguesa. Y, por supuesto, el peronismo, como el radicalismo, era una ideología burguesa. ¿O tiene Ud dudas? ¿Tiene Ud dudas que Pacho O’Donnell es tan burgués como Romero? La diferencia a favor de Romero es que por un lado él no lo niega y por otro es un intelectual, políticamente estable y previsible, un profesional de la ciencia sumamente estudioso, no un Escriba. y, por lo tanto de su obra es más factible sacar nuestras propias conclusiones .


Claro, no podíamos evitar que las ciencias estuvieran en manos de la burguesía en corrientes de diversos matices e intereses. —Dicho de paso como lo están hoy en día incluso en las supuestas Universidades “populares”, como la de Madres de Plaza de Mayo, o también la socialista como la Cubana, ya que repiten los modelos académicos y las prácticas sociales de las Universidades surgidas de la Modernidad burguesa oficiales en donde el uso del título profesional ha reemplazado al título de nobleza— Por lo tanto en el PRT tratábamos de seguir a los historiadores más profesionales, sabiendo que nadie esta desideologizado y que la realidad es siempre muy compleja. Y si bien teníamos claro lo enseñado por Marx, que los hombres suelen responder a intereses de clase, también la propia historia enseña que hubo numerosos hombres que se emanciparon de los intereses de clase para actuar en favor de los intereses, digamos, humanos. ¿O cree Ud que el Che Guevara respondía a intereses de clase? A esos desinteresados los vamos a encontrar en la Universidad de Berlin, en La Sorbona, en La Habana, en la UBA y puede ser que en algunos casos en Madres de Plaza de Mayo

¿Como dilucidar cuándo respondían o no a intereses de determinadas clases? No era fácil, pero un buen consejo es seguir la conducta del sujeto, no las palabras: Hay que empezar a distinguir a los profesionales de una ciencia, conservadores, liberales, católicos, o comunistas, de los simples Escribas. Los primeros tienen obviamente ideología, de derecha a izquierda piensan con cabeza propia, porque para lograr efecto real en el conocimiento deben, al menos, controlar sus propios prejuicios ideológicos, tratar de evitar que los condicione, abrirse a las ideas y a las prácticas. Si no fuera así la burguesía no hubiera desarrollado las ciencias del modo como lo hizo. En cambio estos Escribas no tienen ideología, escriben a pedido. Cumplen órdenes. Puede ser a pedido del Poder Político, como también del Mercado.
Y es muy preocupante el reverdecer de Escribas en este momento en Argentina, que parece ser una consecuencia de la increíble mercantilización, a lo que se le suma la institucionalización de las organizaciones populares. Yo puedo asegurar que esto último ni siquiera es un invento argentino, es un invento sueco. Pregunte Ud sino, cómo resolvió la socialdemocracia sueca la influencia del Mayo Francés a fines de los sesenta. Sólo tenga en cuenta que la soja rinde más dividendos que la industria sueca.

Luego también es válido seguir la acción de los hombres en la historia Fijese: José de San Martín, que era un profesional de las armas, liberó América con genio y talento, creatividad, audacia política, y sobre todo desinterés, por eso, una vez cumplida su misión, se retiró al exilio sin intervenir en las posteriores disputas internas. En su monumento de Boulogne Sur Mer reza su mejor homenaje: dice: “General Argentino que renunció al poder” Que yo sepa el otro que renunció al poder fue también argentino: el Che Guevara.

En cambio, Simón Bolívar, que era un ganadero devenido general, también tuvo gran talento, audacia y creatividad para liberar América, pero acabada esa labor, siguió peleando y reprimió para desarmar las comunidades agrarias indígenas, en favor de los terratenientes ganaderos. Además se eternizó en el poder fundando una república que lleva su nombre, impuesto por los criollos, no por los aborígenes; Bolivia, dividiendo aquel Alto Perú, que fue, junto con México, una de las culturas autóctonas más desarrolladas. En consecuencia, los del PRT, podíamos considerarnos legítimamente sanmartinianos, como así también guevaristas, gente que no nos interesaba el poder personal, pero dificilmente podíamos considerarnos bolivarianos, el hombre que destruyó el autóctono y comunitario Alto Perú a favor de una “criolla” (léase hija de españoles) y sobre todo latifundista “gran Colombia”.

Claro, “sanmartiniano” suena muy cerca de los militares argentinos ya que ellos tienen una fundación con ese nombre. En cambio bolivariano parece “más nacional y popular”. Bueno, lo lamento, pero yo no voy dejar que los militares me roben. Todo porque en efecto, el General San Martín era un plebeyo nacido en Corrientes, probablemente hijo de una indígena, medio asceta, talentoso oficial de rigurosa formación, de genio indiscutido, sólo comparable con los grandes de la historia militar, en cambio el otro era un aristócrata estanciero, conocido por lo rumboso, ligado a la clase dominante de Venezuela, y a cierta realeza mundial, venido a general por las circunstancias.

Que los militares argentinos tomen la formalidad de ese aspecto supuestamente asceta del general San Martín, me tiene sin cuidado. Yo no valorizo a las personas ni por el ascetismo ni por la rumbosidad. Sólo me puede preocupar con qué recursos se paga la rumbosidad. Pero el mérito indiscutido de San Martín fue renunciar al poder después de haber liberado América


Por su parte, Belgrano, abogado, tuvo que asumir como general sin siquiera saber andar a caballo en un país de gauchos, lo hizo sin vacilar y con inesperada eficacia. Dedicó su vida a ello, muriendo en la pobreza. ¿Puede Ud decir qué intereses de clase representó? Por el mismo camino andaban Monteagudo, Castelli, el propio Moreno.


En cambio Rosas, de quien no necesito insistir que era un gran ganadero, organizó la primera “conquista del Desierto, para recuperar tierras para la ganadería, represión a los indígenas que sistemáticamente olvidan los nacionalistas, incluso los “populares”. Claro, no fue genocida como Roca, a los indígenas que se rendían les propiciaba lugar como vasallos en las estancias feudales que aun existen hoy en dia en determinadas provincias.

Y así llegamos al general que parece haber aprendido de los ingleses a ganar todas las guerras perdiendo todas las batallas: Bartolomé Mitre también fue un conspiscuo hombre de la oligarquía y defendió intereses oligárquicos, además de haber dirigido la Guerra del Paraguay, una acción bélica de exterminio, casi un genocidio, de los más infames de nuestra historia. Sin embargo, por otro lado y entre otras variadas cosas, Mitre incursionó por disciplina histórica. Digamos que como historiador no es un genio, pero no es mucho peor que otros. Negar la competencia de Mitre como historiador porque era un representante de la oligarquía, es como negar el talento de Balzac porque era monárquico. Por lo demás Mitre no era más reaccionario que José Maria Rosa y mucho menos un arrepentido como Manuel Gálvez, quien subió al árbol por la izquierda y bajó por la derecha. Y francamente señores; si en cuestión de ideas me obligan a elegir, me quedo con el liberalismo antes que con el catolicismo. Señores nacionales y populares, parecen ustedes olvidarse que catolicismo siempre fue –y sigue siendo-- sinónimo de reacción. (los sacerdotes del tercer mundo son demasiado recientes y pocos)

En fin,..lo que quiero decir es que la nefasta conducta de Mitre como gobernante, no lo inhabilita como intelectual. De él no es recomendable leer su traducción del Dante porque, según dicen los expertos, es tan mala que hubo un conato de declaración de Guerra de Italia a la Argentina por haber ofendido la cultura italiana. Pero a pesar de eso, Mitre, tiene textos históricos respetables. Por algo la dictadura de Videla prohibió “La Guerra de las Republiquetas” de Bartolomé Mitre, libro que el Che llevaba en su mochila y que Santucho siempre recomendaba. La propia “Historia de San Martín” de Mitre no es el summun de una historia, pero no es peor que otras, sobre todo es bastante mejor que alguna escrita por materialistas dialécticos que atribuyen toda la acción de nuestro general, ese que renunció al poder, a su “objetiva” posición de clase, a punto tal de negarle casi su condición de sujeto deseante..

El problema del llamado revisionismo histórico que prolifera en nuestros días en manos de Escribas de la Reina como escribas del Mercado, no consiste en su supuesta interpretación distinta de la historia; eso seria bueno, un enriquecimiento, la posibilidad de debates interesantes. No, el problema con estos periodistas pretendidos historiadores que sacan folletines como conejos de la galera, es la falta de seriedad, la inconcebible superficialidad y la burda carga ideologista, bastardeando los hechos históricos con el único fin de justificar el presente. Eso ya no lo puede hacer Mitre porque murió hace décadas.


Pero además la propia historia se defiende de los Escribas llenándonos de cachetadas, es decir la historia es una disciplina que se cuida sola porque vive enseñando: no entiendo como los revisionistas no aprenden. Fijese, por ejemplo, respecto al imperialismo inglés. Los ferrocarriles fueron uno de los símbolos mayores de la injerencia inglesa en Argentina, tema especialmente denunciado por Scalabrini Ortiz. Pues bien, Perón hizo un acto de indiscutida y maravillosa justicia histórica, un acto que valió más que toneladas de páginas: los nacionalizó.
¡Grande Perón!, tan grande que incluso les borró los nombres que le habían puesto los ingleses (FC Central Argentino; FC del Sur; FC Pacífico, etc…..) y les puso nombres nacionales; si señores, nombres bien nacionales, porque les guste o no, estas personas nacieron en Argentina: Mitre, Sarmiento y Roca, y claro también San Martin y Belgrano. ¿Cómo explica ese señor que aprendió del judio Marx a ser nacionalista y que siempre recuerda a Codovilla caminando con el paraguas abierto una tarde de sol, cómo explica, digo, que el General Perón en ese magnifico acto de justicia histórica, haya bautizado con nombres de “vendepatrias” como Mitre, Roca y Sarmiento, a los ferrocarriles nacionalizados?

Pare, pare, no siga inventado…no es que la “oligarquia” presionó a Perón...yo se lo voy a explicar: Porque Perón no fue revisionista, ni rosista, ni antisemita, ni nacionalista católico, Perón fue peronista, para bien o para mal, Perón fue, ante todo peronista; y Perón fue tan libre de prejuicios como corresponde a ese gran pragmático que era. O sea un gran caso de inmanencia, no hizo su obra inspirado en la trascendencia divina o histórica, sino en su voluntad inmanente. Además, si alguien sabia de historia, no solo nacional sino universal, era Perón. Y él sabía que esos personajes fueron grandes impulsores de los ferrocarriles.

Y para terminar por ahora, Para bien o para mal, —yo estoy convencido que para bien, porque yo soy y fui siempre un convencido internacionalista—; el PRT “de Santucho” era ante todo guevarista internacionalista y tozudamente clasista. Los populistas, que evidentemente estuvieron por error en el PRT, que hoy florecen generosamente regados por este gobierno, tienen derecho a hacer la suya, derecho a la autocritica, al arrepentimiento o a lo que les plazca, sólo les pido que, por silencio u omisión, no se apropien de esta parte de la historia.

viernes, 26 de noviembre de 2010

GOLPE DE ESTADO DE LA BANCA Y DE LAS GRANDES EMPRESAS, por José Manuel Martín Medem

Proponen a la monarquía refundar España con una contrareforma constitucional. Consideran un nocivo e indeseable virus a los ciudadanos que no tengan capacidad de sacrificio

Los dueños del poder económico han pasado por encima del gobierno y del Parlamento y han llevado al rey una propuesta para "refundar España (1), interviniendo cuanto antes para cambiar el ámbito constitucional e imponer un nuevo modelo de Estado".

Como si las grandes empresas tuvieran el derecho de decidir sin tener en cuenta la democrática voluntad popular, el BSCH, el BBVA, la Caixa, Telefónica, Repsol, E.ON, Endesa, Iberdrola, Prisa, Planeta y otras cuarenta de las más importantes compañías del país han decidido que "termina un ciclo y empieza otro que exige cambios estructurales y urgentes". Consideran que "lo importante no es tener más o menos derechos sino establecer pactos de Estado para crear e institucionalizar un nuevo esquema de conducción y planificación del país". Plantean a la corona que someta a los grandes partidos para "cambiar el modelo de Estado con mecanismos efectivos y eficientes que garanticen la adecuación y el alineamiento continuos". Reclaman una contrareforma para el modelo autonómico y exigen a los ciudadanos "capacidad de sacrificio (2) para un Estado del Bienestar responsable con una revisión urgente y profunda del sistema de pensiones, del mercado laboral, de la negociación colectiva, de las modalidades de contratación y de los costes y causas del despido".

La banca y las grandes empresas insisten en que "cambiar el modelo de Estado es la decisión más trascendental en el proceso de transformación para refundar España".
La arrogancia del poder económico contra la democracia.
Un golpe de Estado.
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(1) La Fundación Everis, presidida por Eduardo Serra, ha presentado al rey el informe Transforma España patrocinado por cincuenta grandes empresas.

(2) La banca y las grandes empresas piden al ciudadano capacidad para adaptarse: "Quien no incorpore (porque
no pueda o porque no quiera) los paradigmas de evolución darwinista (mejora continua y renovación permanente) está condenado al fracaso o, lo que es peor, a sobrevivir lastrando al resto del sistema como un nocivo e indeseable
virus".