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domingo, 18 de noviembre de 2012

Sobre lo que ocurre en Gaza, por Carlos Taibo

En los últimos días me ha tocado escuchar con relativa frecuencia que lo que sucede en Gaza en estas horas -las acciones militares israelíes- es culpa de las milicias de Hamás. O, por decirlo de otra manera, que si éstas no bombardeasen territorio israelí, nada estaría ocurriendo. A ese argumento conviene oponer los que siguen.

1. Malo es que se intente describir un conflicto de largo aliento sobre la base de lo que, en relación con él, ha sucedido en un período de tiempo tan breve como cercano. Para entender lo que ocurre en Gaza en estas horas hay que prestar atención a la historia de Palestina desde 1947, y entonces aparecen con claridad el poderoso y el débil, el invasor y el invadido, el colonizador y el colonizado. ¿Qué diríamos de un examen del desembarco de Normandía que, focalizando en exclusiva la atención en lo que ocurrió aquellos días, interpretase sin más que la Wehrmacht alemana era un ejército que se defendía frente a las iras incontenidas de los comandantes aliados?

2. Es dolosa, en particular, la ignorancia de lo sucedido en Gaza desde mucho tiempo atrás. Parece obligado hablar del hacinamiento de palestinos expulsados de sus casas y tierras, de la represión, la segregación y la explotación. Y en los últimos años del bloqueo. Cuando se decide ignorar todo esto, es muy sencillo llegar a la conclusión de que quienes lanzan esos cohetes son, sin más, locos islamistas que actúan de manera airada y caprichosa. Aunque no tengo intención alguna de defender su conducta, esta última nace de un escenario insoportable, y de un callejón sin salida. Hamás, en singular, es un producto insorteable -tal vez deseado- de la política de Israel. No ha nacido de la nada.

3. Curioso resulta que las más de las veces no se preste atención a una discusión importante: la relativa a la  proporcionalidad -a la falta de ella- de las acciones militares israelíes. Ahora como siempre, el número de muertos del lado palestino es mucho más alto que el del lado israelí. El hecho de que entre los muertos palestinos se incluyan con extraordinaria frecuencia civiles inocentes, y niños, nos emplaza ante lo que sólo puede calificarse como terrorismo de Estado. ¿Qué es peor: el terror que ejerce un grupo ‘privado’ o el que despliega una maquinaria estatal que, para colmo, se autocalifica como Estado de derecho y disfruta de un franco reconocimiento internacional? Más allá de lo anterior, conviene recelar de la idea de que Israel no pretende otra cosa que dar réplica a las agresiones que padece: esa cantinela la hemos escuchado muchas veces cuando el objetivo de los gobernantes israelíes era proseguir, sin más, con la conquista de territorios y con su secuela más común en forma de expulsión y exterminio de poblaciones palestinas. Recupérense al respecto las sabias palabras que Noam Chomsky ha difundido las últimas horas.

4. Dejemos las cosas claras: quienes bombardean Gaza son, en realidad, las potencias occidentales. Hace tiempo que éstas otorgaron a Israel un papel relevante: el de gendarme regional que debe acabar con cualquiera que plante cara al proyecto colonial que defienden en la región más tensa del planeta. De ahí, por cierto, el silencio connivente de nuestros gobernantes ante lo que ocurre en Gaza.   

jueves, 8 de enero de 2009

NO A LA GUERRA! ¡NO A LA MATANZA EN GAZA


Por Alberto Szpunberg de Asociación Argentina de Solidaridad con Palestina


Como simple ser humano que siempre sintió como suyas las causas más elementalmente justas; como simple ciudadano argentino sobreviviente de un exterminio de 30.000 desaparecidos; como simple compañero de estas víctimas que pagaron con su vida haber soñado un mundo mejor; como simple judío que, con la memoria fresca de las laceraciones padecidas durante siglos, creyó y aún cree en antiguos legados de universal humanismo; como simple poeta que nunca pudo ni puede disociar la belleza de la verdad; como simple individuo que no olvida la existencia del otro para ser él mismo, NO PUEDO NI QUIERO PERMANECER EN SILENCIO.

Convencido del derecho a la autodeterminación de todos los pueblos, sin ánimo de entrar en laberínticas disquisiciones políticas, evocaría la contundencia del hebreo de los Profetas para que estas palabras se impongan sobre la brutalidad de la masacre en Palestina, pero, simple entre los más simples, desde esta pequeña parcela de intimidad que es mi conciencia, quiero recordar al Gobierno de Israel -si el tronar de sus cañones aún no lo ha ensordecido definitivamente- que, como dice el Talmud, "salvar una vida es salvar un mundo". De eso se trata: de salvar un mundo, este único y angustiado mundo que habitamos todos, que a todos pertenece y que hoy se llama Gaza.

Alberto Szpunberg

Asociación Argentina de Solidaridad con Palestina



Tu silencio me duele.. Tanto como la vida. Tanto como el tiempo ..
Mahmoud Darwish- poeta de la Resistencia palestina.