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lunes, 9 de julio de 2012

Hubo condenas... pero ¿hubo justicia?, por Andrea Benites-Dumont


Cincuenta años de condena provoca un impacto indudable; da para alegrías, para comparaciones, da lugar a la referencia especialmente en países que se niega como España –todavía- la posibilidad tan siquiera de investigar… cincuenta años para el genocida Videla y los restantes acusados con condenas menores, aún cuando todos y cada uno de ellos fueron partícipes y ejecutores directos en diversos niveles en la apropiación de menores, la mayoría de ellos nacidos en centros clandestinos de detención durante el cautiverio de sus madres, y en el asesinato posterior de ellas.

La impunidad impuesta  y sustentada por los gobiernos post dictatoriales, ha permitido que se perpetraran y acumularan más delitos contra esos entonces bebés y que hoy rondan la treintena, además de la anulación y sustitución de identidad, en muchos casos, hay que incorporar el maltrato y el abuso… un cúmulo de perversiones para “evitar que se criaran en un ambiente hostil al régimen impuesto”  (Reglamento de las FFAA 1976)

Dada la importancia y trascendencia de este juicio, y de la que debería abarcar, es obligado señalar dos cuestiones impostergables, la primera de ellas, la calificación de los delitos y las penas, que hace al momento judicial transitado, y la segunda, la posibilidad concreta de justicia.

Los apropiadores y ejecutores del plan sistemático en un juicio de casi un año y medio, han merecido condenas desde un abanico de 50 años a absoluciones.
Este insólito escalafón condenatorio evidencia una vez más, la fragmentación inusitada de los juicios, y la negación por parte de elementos conservadores –y no tanto- del poder judicial y en el ámbito político, que lo instaurado en Argentina por los militares y sus cómplices civiles, fue un genocidio.
El delito más tremendo e innombrable, que comenten los Estados terroristas y que aún cuando se repita una y otra vez, queda sin embargo, "desaparecido” para la mayoría de los tribunales y también de las querellas. El aberrante delito de genocidio abarca:
- matanza de miembros del grupo;
- lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
- sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear la destrucción física, total o parcial;
- medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo;
- traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.
Todo ello con la intencionalidad, con la sistematización de la ejecución, y se habla de un grupo nacional, étnico, racial o religioso...

Todos y cada uno de los elementos definitorios señalados los encontramos en los juicios que se parcializan, que se reducen a un número mínimo de casos, causas fragmentadas que generan, por un lado la dilación temporal, dónde van muriendo represores, pero también las víctimas, y dan como resultado entonces que injustamente habrá casos que nunca serán mencionados ni siquiera en esta parcialidad, estarán tan desaparecidos como hasta ahora. Sin olvidar la revictimización de los testigos que tienen que declarar una y otra vez ante diferentes o los mismos represores y asesinos.
La declaración sobre que las conductas investigadas y enjuiciadas, fueron genocidas, violatorias de la Convención sobre Prevención y Sanción del Delito de Genocidio concurren ya en varias sentencias que han contemplado la aplicación de la Convención, ya que está previsto desde 1956 en la legislación argentina, fecha de vigencia en la República Argentina del tratado contra el Genocidio. Esto en cuanto a la acción, tipicidad y la culpabilidad de este delito, por lo que resulta coherente solicitar la calificación de genocidio. Respecto a la punibilidad del mismo, la sumatoria de condenas establecidas por los crímenes de eliminación de personas (con devolución de cuerpos o robo de cuerpos), secuestro, tormentos y torturas, violación, robo de menores... Tan contundentes la pruebas como contundentes deben ser las condenas, prisión perpetua en cárcel común, continuando en la jurisprudencia asentada en los emblemáticos juicios contra Miguel Etchekolatz y Von Wernich.  
Hay pruebas tan concluyentes del genocidio y que el desvío de la tipificación a homicidio y/o desaparición forzada de personas, origina situaciones tales como que el mismo día que se condenaba Videla a 50 años, se castigaba también a un individuo a 45 años de reclusión por homicidio en ocasión de robo. Bignone fue condenado a 18 años hasta llegar a dos absoluciones y otras condenas, ciertamente, nada ejemplares. Habrá que recordar siempre que como General en Jefe, Videla en su defensa, sostuvo que los niños fueron robados "unos con la mejor voluntad para darle un buen hogar a los hijos de terroristas, otros para venderlos".
En este proceso judicial, se ha dictaminado las prácticas sistemáticas, y no el plan sistemático elaborado y aplicado para alcanzar la cifra de 500. Queda, asimismo,  irresuelta la colaboración de la jerarquía católica, tan afín a los planes exterminadores, la complicidad de jueces, fiscales, médicos y todos los que participaron para la implementación de este plan sistemático.
Cincuenta años provoca un impacto indudable, pero un desgarro indudable produce el hecho que se considera a una apropiadora como una víctima, o que se hayan excluido casos con sobrados elementos de prueba.
De los 35 casos que se consideraron en este juicio, 28 personas recuperaron su identidad. De los casi 500 casos de menores apropiados, a 105 se les ha podido restituir la identidad. Faltan 400…  
Y este número de personas que andan por ahí no siendo quiénes son, es el segundo punto que surge como consecuencia de la conclusión del juicio por el robo de menores. Y los 400 que faltan ¿dónde y cómo van a dilucidarse? En 1976 se inició la pesadilla del terror, en 1983 comenzó un proceso democrático, en 1987 se establecieron las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, en 1991, se otorgó el indulto a los jerarcas genocidas, en 1996 se inician los juicios en España, en 2003 se anulan las leyes exculpatorias, desde el 18 de septiembre de 2006 Jorge Julio López continúa desaparecido, en marzo de 2010 fue asesinada en sospechas circunstancias, Silvia Suppo...
Ya es el tiempo de deconstruir la impunidad, es tiempo que decrezca la magnitud del horror y la naturalidad de su absorción social explicitada en aplausos y festejos. Para la alegría colectiva es imprescindible la memoria colectiva, y en ese fallo judicial, no estaban los 400, no estaban.
La simbología de un cuadro descolgado no consuela por Ana María Lanzillotto, por Liliana Delfino, ni por todas las muchachas parturientas que no entraron en el fallo de la "historia"; no consuela porque no repara el dolor de Juliana García ni de Victoria Ruiz Dameri, ni de Virginia Ogando, ni por Fernando ni María Eugenia Amestoy.... no repara, no repara.
Deconstruir la impunidad es ya sin dilación alguna, la apertura de los archivos de la dictadura, que son el códice maldito de la verdad del paradero de los 400 y de los 30.000 que nos faltan: Este es el segundo punto irrenunciable.
Delito de genocidio, condenas de prisión perpetua para los ejecutores y cómplices y, apertura de los archivos de la dictadura.
Los símbolos son la representación perceptible de ideas.
Ya es tiempo de la presentación palpable de la verdad y de la justicia.
Andrea Benites-Dumont   - 9/07/2012 (AEDD, Casapueblos)

lunes, 26 de marzo de 2012

24de marzo: Nuestra memoria insumisa; por Andrea Benites-Dumont

Un nuevo 24 de marzo, otro aniversario del maldito hito que nos partió el corazón hasta el fin de los tiempos.

Un nuevo 24 que no viene despojado de presente.
En los últimos años ha habido transformaciones en todos los ámbitos sociales y políticos, y se ha generado una cultura de la memoria que se explaya en los más variopintos sitios y rincones, conducida desde una suerte de mesa de mezclas donde se pretende afinar en un mismo ritmo y sonido, a un coro homogéneo que no admite diversidades ni multiplicidades.

Así como la historia no puede existir sin la memoria, la memoria no puede dejar de meterse en el presente, y, abordando los sitios concretos que son en sí mismos memoria, tanto los que han sido escenario de las atrocidades, o los que se rehabilitan o los que se construyen, dichos espacios y centros de memoria están influidos de las necesidades políticas del momento que se hacen, y es lógico e innegable que así sea; otra cuestión es el uso y utilidad de la construcción de una memoria histórica a semblanza y en concordancia con un partido, organización o gobierno.

Los memoriales, espacios especiales, son ideados como lugares de conmemoración y remembranza, incorporándose en la reconstrucción de esta cita creadora, la presencia de los testimonios y denuncias de los sobrevivientes.
Y es en este punto de encuentro, entonces, donde se conjugan los rastros del pasado, suenan en presente y sueñan en futuro.

La complejidad del presente se escabulle de las imágenes claras y precisas que la memoria se esfuerza en acercar, y como una variante de calidoscopio dibuja escenas esperpénticas, un memorial de “héroes” de Malvinas en el mismo sitio donde esos “adalides” torturaron, violaron y asesinaron; o acondicionar un poco allá y un poco acá, una sala de proyecciones dentro de la ESMA, para desarrollar los tramos judiciales que restan en la causa contra los genocidas de la armada, sin desplazarse a la cartografía del dolor de los familiares, las víctimas, los sobrevivientes.
Iniciativas éstas, salidas de discursos efectistas y demostrativas del manejo que de los derechos humanos vienen avasallando desde las instancias del poder y desde los organismos cooptados, hoy más gubernamentales e inamovibles que las estatuas de la Casa Rosada. Si visitar, adentrarse en un sitio conmemorativo, nos coloca en el evocar y en reconstruir lo que allí pasó, sentir en el cuerpo y en el alma; sólo los perpetradores y represores, quedan fuera de esta rememoración fraterna. Esas disparatadas propuestas ignoran y desoyen los silencios que aún suenan desgarrados en las paredes y pasillos de la ESMA.

Podría hablarse de una pluralidad de memorias, y no seria errático ni restador, porque ello se corporiza en las marchas diferentes, y en las consignas que llevan los mensajes a los que pusimos protegidos en las fotografías. Y si la dimensión del recuerdo es la del propio reconocimiento, la memoria es parte, necesariamente, de un sistema crítico, es la alerta contra el olvido de las injusticias y atropellos, que dejaron las calles manchadas y con siluetas hechas jirones, que reaparecen en las demandas sociales actualizadas a golpe de resistencias contra un sistema perverso que devora insaciable lo mejor de la gente, la gente que enfrenta y escabulle la ley antiterrorista implementada por el gobierno de los derechos humanos.

Las imágenes quedan fijadas en fotografías, y de aquella memoria gráfica que no se re-encuentra como parte del hoy, se va borrando, se diluyen, las desaparecen…. Las imágenes son reconocibles a través de su relación con el tiempo del presente. Los límites de una fotografía nos desafían a completar lo que no vemos, lo que está fuera de la imagen. Así como las hojas y expedientes sueltos o descubiertos al azar, de los archivos de la dictadura que encierra todo el paisaje que es indispensable para que no estén perdidos en soledades ni en silencios aquellos que nadie nombra ni recuerda, pero sabíamos que estaban.

Aún hoy a 36 años del golpe asesino, del genocidio instaurado, no se soporta todavía su potencia demoledora, y se crean atajos jurídicos procesales y políticos, para evitar su uso, y se allana y banaliza, se emiten calificaciones de genocida en lugar de asentar en conciencia el genocidio perpetrado. Y así sobran en los documentos, en los textos, en las demandas y en las querellas, calificaciones todas insuficientes.

Pero la realidad es siempre generosa en variedades y posibilidades, y por ahí también anda anidando y proliferando una cultura de la memoria centrada en las víctimas, en las gentes, lejos de los mármoles, de los monumentos, subvenciones, negocios, puestos, acomodos y funcionariado.

Ahí anda callejeando en baldosas que amalgaman los recuerdos, baldosas de muchos colores y de muchas manos, una cultura de memoria en espacios públicos abiertos, en marchas, una cultura de la memoria en los nuevos reclamos y en los nuevos desaparecidos….
Y hoy 24 de marzo, ahí anda la memoria, desnuda y desafiante, buscando a Jorge Julio López entre tanta concurrencia y hojarasca.

martes, 13 de diciembre de 2011

Argentina: Los hacedores de memoria son merecedores de alegrías; por Andrea Benites-Dumont

No siempre las demoras pueden deparar alegres coincidencias arrancadas en los límites de los avernos.

Mientras se apuraban estas líneas, el 25/11 murió el genocida Antonio Bussi después de una justiciera agonía prolongada. Juzgado y condenado por crímenes de lesa humanidad, el ex general nunca estuvo en una cárcel común, sino en su lujosa casa, y finalmente en un sanatorio privado.

Algunos brochazos del curriculum de este tipo siniestro cuyo apodo era "El Carnicero".... -1969 fue parte de la comisión de observadores argentinos a la guerra de Vietnam, donde estudiaría tácticas del ejército de los Estados Unidos.... En 1975 es ascendido a general de brigada; en diciembre de ese año es destinado a comandar el Operativo Independencia en la provincia de Tucumán. Allí, Bussi reubicó el centro clandestino de detención de Famaillá al Ingenio Nueva Baviera y ordenó la descentralización de las torturas, estableciendo varios puntos a ese efecto. Esta maniobra era realizada para evadir las inspecciones de los organismos internacionales, a los que engañó ocultando y trasladando a los prisioneros. Después del golpe del 24 de marzo de 1976, Bussi fue nombrado gobernador de la provincia; en ese cargo, multiplicó y profesionalizó los grupos de tortura existentes. En junio del '76, las fuerzas armadas capturaron a Mario Roberto Santucho, líder del PRT-ERP, de acuerdo a testimonios de oficiales militares, el jefe guerrillero fue apresado vivo, y murió en el hospital militar. Su cuerpo fue congelado, y exhibido por Bussi, en ocasión de la inauguración del museo de la subversión de Campo de Mayo.

Y para completar, un dato que la estupefacción se desborda por la indignación y el furor: siendo gobernador de Tucumán, ordenó detener a los vagabundos y mendigos de la capital tucumana y los trasladó en camiones para que fueran tirados por las sierras catamarqueñas, donde murieron de hambre y de frío.

Sin dudar: el aire está un poco más limpio con su muerte (¡Qué pena tenemos los ateos de no creer en el infierno!)

Y siguiendo con el gusto de las alegrías, se vienen a este espacio las condenas habidas (25/10/11) a un pequeño número de oficiales del centro clandestino de detención ESMA (Escuela Mecánica de la Armada). Las penas han sido: 12 perpetuas, para Astiz(1), Acosta, Cavallo, entre otros; 2 condenas de 25 años, 2 de 18 años, y, 2 absoluciones.

Carlos Lordkipanidse, miembro de la AEDD, sobreviviente del campo de exterminio instalado en la ESMA, fue secuestrado en noviembre de 1978, en un operativo que dirigía Alfredo Astiz; fue llevado a la ESMA donde allí supo que estaban su esposa y su hijo de 20 días. Entre las torturas a las que fue sometido, le amenazan con reventarle la cabeza al bebé; finalmente lo colocan sobre su cuerpo mientras le pasan corriente eléctrica. Carlos, el Sueco, soportó muchas sesiones de tortura en diferentes momentos; fue obligado a realizar trabajo esclavo. Su hijo fue entregado a los abuelos, y su esposa Liliana, liberada meses después. Esta suerte de libertad vigilada era controlada por el prefecto Febres (2) quien la violó reiteradamente. En 1981 el Sueco pasa a estar en la misma situación de libertad controlada, y en 1983, puede huir a Brasil y se refugia en Suecia junto a su familia.

Por todo ello, cuando se dictaron las sentencias en esta primera etapa de la causa ESMA, lo que más importaba era y es lo que sintieran y pensaran los sobrevivientes de ese centro clandestino, y los que continúan el compromiso de memoria enfrentándose en los tribunales a los verdugos de los compañeros… porque lo que fundamental de todo, son los compañeros.

- …. Al escuchar y vivir la sentencia, lo que sentí, en términos generales, fue una gran alegría, porque era realidad, y si bien se asentaba en los casos particulares de Raimundo Villaflor y de Rodolfo Walsh-, cuyos cuerpos no están, la sentencia se basó en los testimonios!!, y para completar la alegría, el tribunal manifestó que la Corte Suprema tome ya la consideración de un genocidio.

…. Políticamente ha sido un gran triunfo para nosotros –AEDD-, ya que nuestra querella estuvo por encima de las demás partes querellantes, no sólo por la exigencia de genocidio, sino porque además el juez haya tomado los criterios de validez a los sobrevivientes para la aportación de prueba, y que la misma haya tenido un efecto directo en las cadenas..

… Es cierto que este juicio que ha demorado 2 años, es un tramo menor, pero de gran importancia simbólica, y aún cuando haya dos absueltos pero que no quedan en libertad, ya que los mismos serán juzgados nuevamente en el siguiente tramo que se abre.

… Volveré a testimoniar en la nueva fase; ciertamente que en las audiencias vivimos la re-victimización, pero ha valido la pena. A pesar que el dolor siempre surge, ahora hay una alegría. Y si bien en esta segunda parte, puede tomarse el testimonio dado en la primera, yo voy a ir a declarar con más ganas y alegría.… Los casos que tocan en el segundo tramo, es a partir del año 1978, y es a subalternos, personal subalterno; generará sorpresas, porque estos no tenían el pacto de sangre, no sacaron rédito ni siquiera del botín de guerra.

… Desde la AEDD hemos hecho un recurso para preservar el campo de deportes de la ESMA, ya que allí se realizaba la desaparición efectiva de los cuerpos…por que si no coincidía en los días de vuelos al mar, los prisioneros eran quemados vivos en el campo de deportes. Allí hay elementos probatorios: ¡no se puede jugar al fútboll

… Así que seguiremos para acompañar a los compañeros. Más allá de los años, siempre están los compañeros. Justicia por su historia, por su militancia. Y, festejamos por los compañeros, ¡¡cómo no!!

Iniciar una nota con alegrías no es un hecho que se puede practicar muy a menudo en estos tiempos y en este mundo. Pero aquí están y aquí se quedan.

Sin embargo, en la otra cara, continúan las complicaciones y obstáculos en esta pelea contra el olvido y por la justicia, en esta justicia enmarcada en los códigos laxos y rígidos silencios, y en un sitio donde no hay derecho para el grito por Jorge Julio López, desaparecido en el 2006.

Se hace necesario señalar dos aspectos. Por una lado, además de los trabas procesales, están las politiquerías a las que se han apuntado organismos de derechos humanos y antiguos militantes, que hoy son el coro acústico gubernamental, y participan de la manipulación y tergiversación de las propuestas setentistas; se colocan en las estructuras estatales y se auto-adjudican la potestad de decretar la concreción de los sueños libertarios de aquel tiempo. Con jugosos pagos en subvenciones o en cargos directos, no se sienten molestos por la tolerancia a patotas mafiosas que balean a jóvenes militantes (como fue el caso de Mariano Ferreira), o calladitos se quedan ante los reclamos de libertad por los presos populares, o frente a los actos represivos contra las comunidades indígenas desobedientes…

Estos gatopardos son uno de los elementos más mentecatos del panorama argentino, que sigue bajo un modo de producción capitalista con dimensión mundial, donde la burguesía argentina tiene su arte y su parte. Estos gatopardos, ayer setentistas, hoy funcionarios acoplados en el modelo que sujeta los embates sociales con subsidios a los excluidos de sistema. Allá ellos con su acomodamiento y con sus puestos, pero que no vendan que el modelo capitalista vigente en Argentina, eran los sueños setentistas. No señoras y señores, no. En modo alguno. En los setenta se luchaba por el antagónico al capitalismo.

Pero fuera de los carriles de este impostado estado de sumisión, por ahí andan poniendo las fuerzas en el día a día, los hacedores continuos de memoria y resistencia, por ahí andan los compañeros de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos –AEDD- fuera de los circuitos del poder y de los agrados; obstinadamente construyen al margen de los bienestares de toda índole, haciendo malabarismos con los gastos más elementales o con los de enjundia, tal como hacer frente a los pagos de los alquileres del local –tres años por adelantado, exigencia apremiante de un desconfiado arrendador-, por ahí andan construyendo… y es esta suerte de empecinamiento fraterno devenido de aquellos tiempos, de los setenta, cuando se vivía el futuro en el tiempo del presente.

Andrea Benites-Dumont

(1) Alfredo Astiz, el ángel de la muerte, teniente de marina, ascendió a capitán infiltrándose en el grupo inicial de Madres de Plaza de Mayo, asesinando a las monjas francesas, a la adolescente sueca Dagmar Hagelin, etc.,etc.
(2) Prefecto Héctor Febres, fue encontrado muerto en su celda el 10 de diciembre 2007, sin que todavía se hayan esclarecido las circunstancias de la misma. Anotar que este hecho se produjo un par de días antes que Febres declarara.


Esta nota ha sido publicada en
Contramarcha nº 58

miércoles, 8 de abril de 2009

Demagogia sin reflexiones, por Luis Mattini


Debo admitir que me resulta muy dificil de entender y explicar el disparate que acaba de escribir Osvaldo Bayer en “Reflexiones sin demagogia” en la que compara lo sucedido en Alemania en 1946 con Argentina en 1984; esto es, la derrota del nazismo, después de cuatro años de guerra entre formidables ejércitos, cincuenta millones de muertos y media civilización destruída, con la retirada, más o menos en orden, de la dictadura de Videla.

En dicho artículo Bayer |parece desconocer que Nuremberg se hizo bajo la custodia de los ejércitos vencedores y aún así dicho Juicio dejó mucho que desear y con ribetes de colosal estafa. Los únicos ejecutados por crímenes de guerra, antisemitismo y racismo fueron unos pocos nazis, olvidando la colaboración activa de los racistas y antisemitas de los países ocupados por los alemanes. Además no se juzgó a los responsables de los criminales bombardeos aliados sobre objetivos civiles y las bombas atómicas sobre Japón. Para no hablar de los ex-nazis que continuaron en actividad reclutados por la URSS y los EE.UU como técnicos y agentes secretos. (Leer más...)